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| El Combate de Falcón - 5 y 6 de Agosto de 1933 |
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![]() El ataque a Falcón por las tropas comandadas por el General Kundt tenía una finalidad bien definida y formaba parte de un plan destinado a poner en aprieto a nuestra I División, que guarnecía el sector Gondra, a fin de dar algún desahogo a la IV División boliviana, tan duramente castigada en la batalla del 11 al 15 de Julio de 1933. Pero el plan citado estaba destinado al fracaso, principalmente porque el Generalísimo alemán, sin esperar los contingentes de reemplazos que iban llegando al frente en esa época, fijó como fecha de su ofensiva la primera semana de Agosto de 1933, con el objeto de hacer coincidir el triunfo que esperaba con la fiesta patria boliviana: el 6 de agosto. A grandes rasgos, el plan del General Kundt consistió en simular un ataque general, en el frente de Toledo a Nanawa, con fines de amarre, para acabar lanzándose sobre los caminos Gondra-Pirizal y Falcón-Pirizal, en este último a la altura de Campo Aceval, a 15 kilómetros de Falcón, donde se instalaron los bolivianos. Esta parte del plan quedó concluida el 4 de Agosto. En la madrugada del día 5 se produjo en forma sorpresiva el ataque a Falcón, ataque cuyo éxito debía ser asegurado por la aparición de fuerzas contrarias en Campo Aceval, efectuada con el propósito da atraer a ese lugar parte de la guarnición del fortín. El día 3 de agosto habían salido de Zenteno los Regimientos de Infantería 18 "Junín" y 36, comandados, el primero por el Mayor César Condarco y el segundo por el Mayor Jorge Rodríguez, bajo la dirección superior de ese. Ambas Unidades pertenecían a la 9na. División boliviana, trajeron una decena de ametralladoras pesadas, de 50 a 60 livianas y 3 morteros, 200 cartuchos cada fusilero, ración seca para 2 días y una caramañola de agua. Hicieron la marcha a pié, abriendo piques angostos, para no ser vistos, tratando de evitar los lugares abiertos y nuestros puestos y retenes. Esta tropa llegó frente al fortín Falcón muy cansada, después de haber agotado sus víveres y ración de agua en dos días de marcha. Según algunas fuentes bibliográficas el Regimiento Nº 41 de Infantería "Colorados", apoyó al Destacamento del Mayor Rodríguez, viniendo desde Campo Aceval por el camino Falcón-Pirizal. Todo el éxito del plan boliviano estribaba en la sorpresa y la verdad es que la consiguió en forma completa, sin alcanzar por eso el triunfo que buscaba. Nuestra primera línea de defensa del fortín era incompleta en construcción y no estaba cubierta en toda su extensión. Al aparecer tropas bolivianas a la altura de Campo Aceval, fue destacado en esa dirección nuestro "Batallón 40", que cubría una parte de la línea mencionada produciéndose así un caro bastante considerable. Las primeras patrullas del Destacamento boliviano del Mayor Rodríguez salieron sobre el camino Falcón-Pirizal, justamente entre la retaguardia de nuestro "Batallón 40", que se había adelantado y la primera línea de defensa de Falcón. Esto fue posible, porque el "Batallón 40" marchó con rumbo aproximado Sur, siguiendo el camino citado y el adversario lo hizo con rumbo Este. La vanguardia boliviana que llegó al camino se mantuvo oculta y en la noche del 4 al 5 de Agosto el Subteniente Humberto Vásquez, del "Junín'', logró conectar un teléfono sobre nuestra línea y escuchar las conversaciones, circunstancia que explica la exactitud con que los bolivianos eligieron el lugar apropiado para atacar. En la madrugada del 5 de Agosto, las fuerzas del Destacamento Rodríguez, se deslizaron calladamente por el claro dejado en nuestra primera línea y se situaron en la retaguardia del Escuadrón de nuestro Regimiento Nº 9 de Caballería "Capitán Bado", llegando hasta el rancho en que dormía el Comandante de dicho Escuadrón, Capitán Nicolás Goldsmidt, contra quien hicieron fuego de ametralladora desde una ventana del rancho, salvándose el nombrado Oficial, gracias a su entereza y al valor de su asistente que repelió la agresión con una pequeña ametralladora de caballería. El ruido del combate sirvió de aviso y rápidamente pudieron adoptarse las medidas del caso para rechazar la irrupción boliviana. El Regimiento Nº 16 de Infantería, envió una Compañía y el 9 de Caballería un Escuadrón, para cubrir nuestra segunda línea, sobre la cual se había replegado el Escuadrón del Capitán Goldsmidt. El Teniente ruso Basilio Malutín, cosaco auténtico tuvo una destacada actuación. Comandando el Escuadró de refuerzo, se dirigía al frente de los suyos, en medio de la oscuridad, a toda carrera, desde la primera a la segunda línea, cuando chocó violentamente contra dos soldados bolivianos, a quienes derribó. Enseguida recibió fuego de una ametralladora liviana, que silenció personalmente con dos bombas de mano, logrando apoderarse de esa automática, para seguir después su rápida marcha hacia el punto de destino, al cual llegó venciendo cuantas resistencias halló en el camino, poco antes de que el adversario iniciara su ataque contra nuestra segunda línea. La Compañía de Infantería mencionada, tuvo también sus tropiezos, pero llegó a tiempo, dando lugar a que se organizara nuestra resistencia en la segunda línea con dos Escuadrones y una Compañía, únicas fuerzas que sostuvieron el choque. A las primeras luces del día 5, el Mayor Rodríguez lanzó sus fuerzas al asalto, después de haber dejado una fracción del Regimiento "Junín" para cubrir su retaguardia. El adversario, alentado por la facilidad con que había ocupado la primera línea, atacó con ímpetu, sobreponiéndose al cansancio, pero los nuestros habían completado ya su organización defensiva en la segunda línea y pudieron rechazar sin mayor esfuerzo a los asaltantes. Pronto la desmoralización cundió entre los bolivianos. En vano trató su jefe de buscar nuestros flancos prolongando su línea. No pudo siquiera, mantenerse en el lugar, sin agua, sin víveres con las municiones casi agotadas y con su Regimiento Nº 36 semi-diezmado. A media mañana inició el adversario su retirada, pues no se hallaba en condiciones de resistir un contraataque. En esto mostró el jefe boliviano mucha prudencia, porque al desprenderse de nuestro frente, estábamos preparando un contragolpe que lo hubiese aniquilado, para el cual disponíamos de fuerzas suficientes. Los atacantes quedaron en los bosques próximos, con el objeto de tomar algún descanso y quizás estudiando la forma de llevar sus heridos, lo que no pudieron hacer sino con los que estaban en condiciones de caminar, porque no era posible conducir camillas a través de 20 kilómetros de tortuosos y angostos piques. Dejaron los bolivianos frente a nuestras posiciones y en el bosque donde descansaron, un centenar de cadáveres y numerosos heridos que fueron recogidos y atendidos por nuestra sanidad. Perdieron también, más de 150 fusiles, 4 ametralladoras, repuestos de armas automáticas y elementos diversos. El total de nuestras bajas fue de 2 muertos y 5 heridos, incluyendo el Teniente Cowan, quien recibió un balazo en el vientre, que felizmente no tuvo graves consecuencias. El día 6 de Agosto el sector de Falcón quedó completamente libre, los atacantes habían vuelto a su punto de partida. El plan del General Hans Kundt fue desbaratado, pues no sólo fracasó en Falcón sino que conseguimos mantener libre el camino Gondra-Pirizal. La permanencia de fuerzas contrarias en Campo Aceval no causó ningún entorpecimiento a nuestras comunicaciones, como el Comando boliviano suponía, porque había otros caminos que unían Francia con Nanawa distintos al de Falcón-Pirizal. El ataque a Falcón, realizado por fuerzas a todas luces insuficientes y alejadas de sus bases, sin protección posible de ninguna clase, cuyo éxito estaba basado exclusivamente en la sorpresa y que fracasó no obstante haberla conseguido. El Mayor Jorge Rodríguez, Jefe de la expedición boliviana, hizo todo lo posible por cumplir la misión que se le encomendó, revelándose como un buen conductor y si no obtuvo éxito, cúlpese a sus superiores, que concibieron un plan tan absurdo. El Jefe nombrado, mientras volvía derrotado hacia Zenteno, dijo a un grupo de sus Oficiales: "Podemos estar contentos por haber salido con vida de esta Payasada". La victoria que se fijo para el 6 de Agosto de 1933 fue un rotundo fracaso. |