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| La Victoria de Picuiba |
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![]() El nombre oficial del fortín era el Paucarpata, porque un Destacamento del Regimiento Nº 3 de Zapadores "Paucarpata" al mando del entonces Mayor Ruiz, abrió la picada que unía Villa Montes-Camacho, pasando por Carandayty y Picuiba, en el año 1932, poco antes de que el Presidente Salamanca desatara la guerra. No obstante, el nombra oficial de Paucarpata es poco usado, figurando sólo en algunos mapas. La denominación de Picuiba es la corriente y más conocida, por hallarse en ese entonces construido el fortín en las proximidades de la laguna del mismo nombre y por ser esta la denominación primitiva. Algo parecido ocurre con el nombre de nuestro fortín Nanawa, nombre puesto por los bolivianos y para nosotros es el fortín Presidente Eligio Ayala. Quedamos, pues en qué Paucarpata y Picuiba, son dos nombres aplicados a un fortín. SU IMPORTANCIA La importancia de esta posición era porque partían dos caminos principales, uno a Villa Montes por Carandayty y otro al fortín "27 da Noviembre", sobre la carretera Ingavi-Charagua-Santa Cruz y además numerosos piques secundarios. La ruta Ingavi-27 de Noviembre-Picuiba-Camacho, fue la empleada por el General Lanza, a fines de 1932 y principios de 1933, para traer desde Roboré a Toledo la III División boliviana. Como en el Chaco es de suma importancia el agua, es superior a la de las vías de comunicación, la gran laguna Picuiba otorgaba a su poseedor enormes ventajas sobre el adversario. Y ese tesoro líquido acababa de caer en nuestro poder. Es cierto que entre Cañada Tarija y Picuiba se encuentran el Pozo Siracuas, la laguna Lafaye y su gemela, pero ninguna de estas posee el caudal de aquella. Por los dos caminos mencionados no había agua hasta más allá de 27 de Noviembre, en Laguneta y hasta poco antes de llegar a Carandayty, en Pozo del Anta. De Cañada Tarija a Picuiba existía 45 kilómetros y de este fortín a Carandayty 135 kilómetros, lo que significaba que Camacho distaba 158 kilómetros de Picuiba y 296 kilómetros de Carandayty. SITUACIÓN POSTERIOR AL COMBATE DE CAÑADA TARIJA A raíz de nuestra "victoria del 29 de Marzo de 1934", que nos proporcionó cerca de un millar de prisioneros, cuantioso material y la posición de Cañada Tarija seguimos avanzando en dirección Noroeste, ocupantes Pozo Siracuas y otros puntos de menor importancia, aproximándonos cada vez más a Picuiba, hasta que nos vimos obligados a detenernos, por causas que no es del caso enumerar, entre las cuales puede citarse la escasez de agua. Nuestra progresión alarmó al adversario, que tomando como base el III Batallón del Regimiento de Infantería Nº 18 "Ismael Montes", a las órdenes del TCnel. Gutiérrez, Batallón que no intervino en la acción de Cañada Tarija, porque se hallaba en Carandayty, formó un poderoso Destacamento, Comandado por el Cnel. Felipe M. Rivera, quien ejerció cargos con anterioridad en el Estado Mayor del II Cuerpo de Ejército y la Dirección General de Abastecimientos. El Destacamento Rivera, pronto se vio apoyado por la totalidad de la 9na. División, rápidamente reorganizada, cuyas tropas fueron escalonadas entre Carandayty y Picuiba. La intención del adversario era la de concentrar una fuerza de 4.000 a 5.000 hombres en Picuiba, a fin de marchar hacia el Sudeste, rumbo a Camacho, ventajas de la iniciativa de las operaciones y la actividad bélica, por decisión de nuestro Comando, se concentró durante todo el mes da Junio en el sector de Laguna Loa-Cañada El Carmen y en el mes de Julio a lo largo del extenso frente de Ballivián a Cañada El Carmen. No obstante las fantásticas victorias que se atribuía el adversario se vio obligado a ir despojando a su 9na. División de los mejores Regimientos que poseía, con el objeto de reponer sus pérdidas y para tratar de contener nuestra progresión. Como nuestros triunfos eran efectivos y no telegráficos como los del adversario, los Regimientos "Cochabamba", "Ismael Montes" (reorganizado) y "Chuquisaca" todos de Infantería, y el "Castrillo" de Caballería, abandonaron Picuiba para reemplazar a la destrozada 3ra. División, en Cañada "El Carmen". No solo habíamos alcanzado señalados triunfos en "El Carmen", sino que logramos desbaratar los planes del General Peñaranda. La guarnición de Picuiba estaba reducida a un Destacamento de 1.000 hombres al mando del TCnel. Walter Méndez que había remplazado al Coronel Rivera. EL ATAQUE
Así las cosas y cuando más confiados se hallaban los bolivianos nuestros bravos muchachos, terminados ya sus trabajos preparatorios, festejaron dignamente el aniversario de la fundación de Asunción, atacaron con ímpetu incontenible la posición avanzada boliviana, construida en forma de reducto, la cual no tardó en caer en nuestro poder. Cien cadáveres y ciento cincuenta prisioneros, con tres oficiales, fueron las perdidas contrarias, o sea la totalidad del Batallón que cubría el reducto. Sin pérdida de tiempo caímos sobre la posición principal, construida casi en el mismo fortín Picuiba. Hombres, defensas, material y obstáculos, todo fue arrollado. Nada, pudo contener nuestro avance y al finalizar la jornada, el Destacamento que guarnecía la plaza, estaba aniquilado, pues los pocos que lograron huir internándose, dispersos, en los montes vecinos morirían de sed. Nuestra la tricolor bandera flameo desde el 15 de Agosto de 1934 en Picuiba. La característica de nuestro ataque fue la rapidez. Tan fulminante fue el golpe, que no tuvieron tiempo de reaccionar, ni siquiera de preparar su retirada. Tan completa fue la destrucción de la fuerza boliviana, que pudimos continuar nuestro avance, sin hallar resistencia alguna y capturar el fortín Loma Vistosa, sito 20 kilómetros al Noroeste de Picuiba. EL BOTÍN Además de varios centenares de prisioneros, se capturo 10 ametralladoras pesadas, 60 livianas, cerca de un millar de fusiles, 6 morteros, 1.000 granadas para esta arma, 15 camiones y otros materiales. Compárese estas cifras con los elementos caídos en nuestro poder en Cañada Tarija, donde también fue destruido otro Destacamento de 1.000 hombres cayendo 5 ametralladoras pesadas, 35 "pirí pipí", 1.000 fusiles y 2 camiones. La desproporción del armamento no se debe precisamente a que el adversario haya dotado a sus tropas mejor que en el mes de marzo de 1934, sino que al ir disminuyendo sus efectivos en Picuiba, las Unidades que de allí salían, iban dejando parte de sus elementos, a fin de que la debilitada guarnición pudiera compensar su falta de hombres con un aumento en su potencia de fuego. Tal circunstancia nos permitió hacernos de un valioso y útil botín. El número de camiones capturados es también excesivo para un millar de plazas, máximo si tenemos en cuenta, que el Destacamento no necesitaba traer el agua de lejos, porque la tenía en abundancia a pocos metros del fortín, pero la suerte nos favoreció, haciendo que nuestro ataque se produjera al llegar a Picuiba uno de los convoyes semanales de aprovisionamiento. En resumen habíamos alcanzado una victoria fulminante, de importancia indiscutible a muy poco costo. |