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| Primera remesa de la Escuela Superior de Guerra |
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ENTREGA DE DIPLOMA DE ESTADO MAYOR A LOS ALUMNOS EGRESADOS BAJO LA DIRECCIÓN DE LA MISIÓN MILITAR FRANCESA DE INSTRUCCIÓN EN EL PARAGUAY
En fecha 26 de Agosto de 1940 se procedió, en un acto público llevado a cabo en el Salón de Actos del "Centro Militar y Naval", a la entrega de los diplomas de Estado Mayor a los primeros egresados de nuestra Escuela Superior de Guerra. Contó con la asistencia del Sr. Presidente de la República, Ministros del PE y Jefes y OO. del Ejército y Armada. El Excmo. Sr. Presidente de la República, General de Ejército José Félix Estigarribia, personalmente entregó los diplomas a cada uno de los SS. JJ. diplomados, cuya nómina va más abajo. En el mismo acto se entregó los diplomas al Sr. Presidente y otros Jefes que cursaron estudios superiores en Institutos extranjeros, cuya lista también, se lee abajo. Diploma de "Estado Mayor y Estudios Militares Superiores" a los siguientes señores Jefes egresados de la Escuela Superior de Guerra: TCnel. de Art. Don JUAN ROVIRA S. Diploma de Estudios Militares Superiores a los siguientes Señores Jefes: Coronel Don ABDON PALACIOS Diploma de "Intendencia Militar" a los siguientes Señores Jefes egresados de la Escuela Superior de Guerra: TCnel. de Int. Don MANUEL T. CONTRERAS Reválida de los Diplomas de ''Estado Mayor y Estudios Militares Superiores" obtenidos en Institutos Militares de Enseñanza del extranjero por los Señores Jefes que se nombran a continuación: General de Ejército Don JOSÉ FÉLIX ESTIGARRIBIA, de la Escuela Superior de Guerra de Francia Diploma de "Estado Mayor y Estudios Militares Superiores" a los siguientes Señores Jefes ex-alumnos de la Escuela Superior de Guerra dirigida por la Misión Militar Argentina: Gral. Brig. Don EDUARDO TORREANI VIERA Prevalida de Diploma de "Intendencia Militar": Cnel. de Int. Don SAMPSON HARRISON DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SR. COMANDANTE EN JEFE DE LAS FF.AA. DE LA NACIÓN GRAL. BRIG. DON NICOLÁS DELGADO Señor Presidente En mi carácter de Comandarte en Jefe, deseo expresar algunas ligeras consideraciones en este acto de tanta transcendencia y significación para la marcha ascensional de nuestra Institución Militar. No voy a trazar normas ni programas de acción a los nuevos Oficiales de Estado Mayor, ni a los de Intendencia. La enseñanza en nuestra Escuela Superior de Guerra a cargo de eminentes profesores, suyos desvelos por la preparación profesional de nuestros Jefes es digno de encomio y admiración, me ahorra toda necesidad de distraer vuestra atención en dicho sentido. Solo deseo en esta oportunidad, llamaros la atención sobre el significado que representa para el Comando, la incorporación de esta pléyade de Jefes jóvenes diplomados de Estado Mayor a las nuevas y propias funciones que le corresponderán, en las Grandes Unidades y Reparticiones del Ejército. Desde hoy, podemos confiar en una acción más eficaz de nuestros Estados Mayores, en la organización y preparación militar del país, en vista de los problemas de la Defensa Nacional. Sin embargo, tengo que advertir de inmediato que la sola preparación intelectual adquirida en la Escuela, no basta, es menester que cada uno de vosotros, Señores Jefes, os entreguéis al trabajo con abnegación, voluntad perseverante, patriotismo y fe, para vencer, en cumplimiento del deber, todas las dificultades que se opondrán en vuestro camino de Oficiales de Estado Mayor, es decir, como colaboradores inmediatos del Comando. Más tarde, mucho de vosotros cargaréis también con las grandes responsabilidades inherentes a vuestros grados y capacidades. La libertad, suprema aspiración de los hombres, no es posible asegurarla sino con patriotas de verdad, con hombres de ideales y de acción, como debe caracterizar a los miembros del Ejército, donde solamente se debe forjar héroes. La principal falange de luchadores, en pos de una Patria grande y fuerte, deberá hallarse en las filas del Ejército. Si este concepto general se consagra en todos los países, con mayor razón en los pequeños como el nuestro, contra cuya existencia conspira hasta la misma Geografía, ha de ser motivo de hondas reflexiones para nosotros, a fin de que cada uno, dentro de nuestra esfera, cumplamos con el deber, de ciudadano. Solamente a base de una acción sincera y tenaz, volcándose en cuerpo y alma en la obra patriótica que nos corresponde desarrollar, estaremos a la altura de nuestras responsabilidades morales contraídas con la Patria y con la sociedad donde vivimos. Los civiles y hasta algunos de nosotros, no nos damos exacta cuenta a veces, de la tarea considerable que nos corresponde desarrollar, ni de la pesada carga que el país deberá soportar para asegurar su soberanía; pero los Jefes del Ejército que ostentamos altas jerarquías o diplomas de estudios militares superiores, debemos meditar escrutando el horizonte de la Patria, a fin de poder dedicar todas nuestras energías y capacidad, a la solución de nuestros problemas de la Defensa Nacional. El Oficial de Estado Mayor, por su versación profesional debe ser uno de los primeros obreros de la victoria, al efecto, la Escuela Superior de Guerra le prepara profundamente en el empleo táctico de las diferentes armas y servicios y le da, los principios de la guerra que la Historia los considera como factores principales de éxito. Si bien es cierto que las experiencias adquiridas en los Cuerpos de tropas, con ejercicios en el terreno y especialmente en campañas guerreras, como la del Chaco, nos da un positivo valor profesional, pero nunca ello será suficiente, porque la conducción de las Grandes Unidades, requiere estudios metodizados para poder reflexionar en forma lógica sobre la solución de los diversos problemas que se les presentará al Comando, en la conducción de las operaciones. El Oficial de Estado Mayor que es el colaborador inmediato del Comando, estará capacitado a traducir en órdenes e instrucciones el pensamiento de su Jefe, que deberá hacerlo llegar oportunamente a las tropas y servicios de las Grandes Unidades; tarea que requiere abnegación y capacidad profesional, emergentes de los conocimientos adquiridos de Reglamentos Tácticos y de los servicios, caso contrario, las tropas sufrirán las consecuencias desagradables de errores o negligencias, que a veces, puede repercutir hondamente contra la moral de los combatientes. Por ello, no me cansaré en insistir, que vuestros conocimientos actuales adquiridos en la Escuela Superior de Guerra, os da la base de futuros esfuerzos, tal vez, en mayores proporciones de lo que acabáis de realizar, porque junto a la necesidad de vuestro constante perfeccionamiento, tendréis ya la responsabilidad de vuestras tareas propias de Estado Mayor En verdad, toda profesión requiere nuevos perfeccionamientos, nuevas preocupaciones y estudios, de doctrinas y principios relacionados con la profesión que hemos abrazado. En caso contrario, la rutina se hace carne en el individuo, cuya acción deletérea puede influir perniciosamente contra el progreso de la Institución a la cual pertenecemos. Por estas razones, es que el Oficial de Estado Mayor considerado como la élite en todos los Ejércitos del mundo, no puede ser rutinario sino más bien un espirita creador. Como diría Ingenieros: "La rutina, es la carcoma de los tiempos". Con esto, os quiero insistir Señores Jefes que acabáis de recibir vuestro diploma, que las enseñanzas recibidas en la Escuela solamente os da, la base y el método de trabajo, para emprender vuestras inmensas tareas que os corresponderá en la reorganización de nuestro Ejército. Es indudable que vuestros conocimientos actuales os dará ventajas incalculables, para el razonamiento y estudios de los problemas relacionados con la Defensa Nacional, al cual estamos abocados para tratar de resolver a corto plazo, ya que los acontecimientos europeos actuales, puede obligar todavía a América a defenderse, si hemos de querer conservar nuestra libertad de Nación Soberana. La calificación de élite que se da al Oficial de Estado Mayor está en vuestras manos el conservarla. El éxito en la vida, depende generalmente del mismo interesado; cuando existe un poco de inteligencia, voluntad, abnegación y capacidad de trabajo, todo esfuerzo definido y constante, algún resultado favorable debe alcanzar; solo la acción y el carácter del hombre en pos de un Ideal, triunfa contra el Destino y el patriotismo debe ser antes que todo, fuerza ejecutiva, acción; pues nosotros sabemos que los países débiles están destinados a soportar duras pruebas, para conservar su independencia. Antes de terminar, quisiera aún expresar, la profunda emoción de espíritu que me embarga en este acto de tanto relieve profesional, que nos reúne aquí, para testimoniar nuestra fe patriótica, nuestras esperanzas, nuestros anhelos de superación hacia un porvenir mejor. Nuestro país, que ha soportado tan grandes sacrificios en su vida independiente, que ha sufrido hasta dos guerras internacionales, que podríamos llamar, de exterminio, se muestra cada día, más orgulloso de sus existencia, por la capacidad creadora de sus hijos, por la fertilidad de su suelo y sobre todo, por su tradición de pueblo estoico y valiente que jamás perdió su moral, aún en aquellas horas trágicas de su historia, cuyo martirologio tuvo su final en Cerro Corá. Señor Presidente, Señor Ministro, Señores Jefes y Oficiales que me escucháis, permitidme expresar mis profundas convicciones de paraguayo y de Comandante en Jefe a la vez, que la hora ha llegado de forjar un Gran Paraguay, digno de su historia; mediante la Unidad Nacional, que nuestro auténtico Jefe y Presidente de la República está empeñado a realizar, con el apoyo unánime, decidido e invariable de la única Institución que, en el entrevero y la corrupción ha permanecido en pié para la salvación del país: El Ejército. Permitidme, Señores, hacer votos por la realización de nuestros anhelos de patriota incorruptible; que es da uno de nosotros sigamos trabajando con pasión y sin desmayo por la grandeza de la Patria, por la felicidad de nuestras familias, y que en medio de todo, surja un poderoso Ejército de calidad, capaz de seguir garantizando la existencia misma de nuestro bello país. Que siga pues, la Nación cantando con un Cuerpo de Oficiales élite, con o sin Diplomas, única manera de realizar nuestras aspiraciones de soldado.
Fuente: Archivo del Gral. Yegros |