
General División Fulgencio Yegros Girola por www.generalyegros.com/ se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
| Madrinas de Guerra |
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El voluntario al istamiento del paraguayo en las filas del ejército, trajo en el trienio de sacrificios sin cuenta, la designación de la madrina de guerra, sellado en el más sencillo de los rituales: un cambio de palabras, un pedido verbal y siempre afirmativa. Todas por igual cumplieron el noble cometido; desde las educacionistas que en jornadas meritísimas tenían a su cargo la formación de los hombres del porvenir de la Patria, pasando por las abnegadas costureras que en interminables días sin noches curvaron el espinazo para las urgentes confecciones de uniformes; las nobles enfermeras que dieron material cariño al dolorido, mitigaron sus penas y dolores, curaron sus heridas del cuerpo y del alma y no pocas veces repusieron en dación sublime, la sangre derramada en santa causa; hasta la humilde e incomparable campesina, que sin desatender el cuidado de los hijos del soldado, asumió con idéntica valentía la responsabilidad de seguir arrancando del rojo suelo, los frutos necesarios para el sustento familiar.
No pocas veces, por rozones de orden estrictamente militar, nos cupo la responsabilidad de la censura de la correspondencia de subordinados y en ese quehacer tan necesario como odioso en el orden personal, nos tocó leer infinidad de cartas de combatientes dirigidas a sus madrinas de guerra. En todas ellas, nunca encontramos una frase reveladora de descontento o disconformidad, siempre la recordación cariñoso y las más de las veces incluyendo un pedido modesto: papel, sobres, lápiz, aguja, hilo y casi siempre el nutricio "mandubí-cui", postre clásico en las trincheras. No nos ha tocado constatar, en todo el curso de la contienda, que los servicios de Intendencia (hoy logísticos) hayan atendido el aprovisionamiento de estos elementos, pero nos consta que en las trincheras jamás faltó papel, sobre y lápiz para la correspondencia, este último preferentemente lápiz, tinta, que muchas veces sirvió para escribir los epitafios en la madera verde de las cruces desnudas de los cementerios del Chaco; aguja e hilo para las indispensables reformas y reparaciones de los vestuarios y casi siempre el modesto postre servido en la clásica "cuchara yeré" cuartelera, directamente de las latas ex envases de aceites comestibles “Bau, Bocanegra y Parapití”, este último que en simpática metáfora, paso a definir todo envase para comestibles o recipiente para cocinarlos. Nos creemos en la certeza al afirmar que este aprovisionamiento estuvo casi exclusivamente atendido por las abnegadas madrinas de guerra y no menos importante fue la permanente voz de aliento que llevaron al soldado en cartas ansiosamente esperadas en el frente y contestadas sin tardanza a la luz de las fogatas de los campamentos o al amparo protector del "cubre - cabeza" del "TUCA".
A LA NOBLE TIERRA PARAGUAYA, HUMILDE HOMENAJE Al crearte el Señor, puso en tu suelo Cuanto tiene de bello la natura; Su guirnalda de ardiente colorido Te dio Flora, colmando tu hermosura. Bosques, aves, frutos, ríos son tu adorno; E hijos fuertes en coraje y en ternura, De ese cuadro de luz, formando el marco, Son tu gloria más cálida y más pura. Guaraní significa ser guerrero, Paraguayo: valiente; añadidur Que forma el pedestal, en que muy alto Flamea una bandera, que es la tuya. Insignia en que el presente y el pasado Se funden con el triunfo y la bravura; De mi pueblo ese pueblo es hermano, Porque es grande en la paz como en la lucha. Yo te saludo, y a la Virgen ruego Porque el sol de la victoria, curta El rostro varonil de tus soldados, Y a tus hijas las Colme de ventura.
HELENA CONI JEZIORA
N.del R. — El Sr. Fulgencio Yegros nos facilitó para publicar el hermoso canto dedicado a nuestra querida Patria escrito y enviándole desde Mar del Plata por la poetisa argentina, distinguida de la sociedad porteña, Helena Coni Jeziora, Madrina de Guerra del Capitán Fulgencio Yegros Girola. ![]() |