
General División Fulgencio Yegros Girola por www.generalyegros.com/ se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
| La Artillería Paraguaya en la Guerra contra la Triple Alianza |
|
|
La Artillería Paraguaya participó en 126 acciones bélicas y en 413 combates que sostuvo el Ejército Nacional durante 2.010 días de la guerra grande desde el 30 de Agosto de 1.864 hasta el 1 de marzo de 1.870, desde el primer bombardeo de la fortaleza Coímbra en Matto Grosso el 27 de diciembre de 1.864 bajo el mando del glorioso Fariña hasta las últimas dos salvas de las 4 piezas de Artillería en el último combate en el Paso de Aquidabán el 1 de Marzo de 1.870 bajo órdenes del Coronel Ángel Moreno. El arma de Artillería es un arma técnica, requiere, para su confección y manejo, conocimientos técnicos especiales, manos y aptitudes profesionales, sin decir ya de ingentes sumas de dinero para la adquisición de materiales y proyectiles. La artillería paraguaya de tierra estaba dividida en ARTILLERÍA DE CAMPAÑA y DE POSICIÓN. En la primera la unidad táctica era LA BATERÍA y LA COMPAÑÍA en la segunda. Cada batería de ARTILLERÍA DE CAMPAÑA, llamada también A CABALLO, volante o ligera tenía 6 cañones. EL REGIMENTÓ DE ARTILLERÍA, que era la unidad superior, se componía de 4 baterías. En la ARTILLERÍA DE POSICIÓN, llamada también PESADA o DE PLAZA, la unidad superior era EL BATALLÓN que tenía 24 bocas de fuego. Según Thompson, había tres regimientos de artillería volante y una batería de cañones rápidas de acero, calibre de a 12. El resto era de todos los tamaños, formas, peso y metal, variado su calibre entre 2 y 32. La mayor parte de los cañones fueron montados en los arsenales de Asunción. La artillería de plaza (toda lisa) constaba de 24 cañones de 8 pulgadas de diámetro y 251 arrobas de peso (2.887 kg.), dos piezas de 56 y como 100 más cuyos calibres variaban entre 24 y 32. Todos nuestros cañones daban un total de 400 bocas de fuego para la artillería terrestre distribuida en el Ejército, en los fortines Itapirú, Borbón (fuerte Olimpo), San Carlos (río Apa) y la fortaleza de Humaitá. También se fabricaron en los arsenales paraguayos los famosos cañones bautizados con los nombres de "Cristiano", "Criollo", "General Díaz" y "Acá Verá". Los cañones, en su mayoría, eran de avancarga y lisos, frente a la modernísima artillería de los aliados, especialmente brasileña, toda rayada, con potente blindaje de sus acorazados y torpederos, lo que constituye la mejor demostración de que el Imperio Bragantino conforme a las cláusulas del Tratado Secreto, se preparaba para la guerra de conquista y aniquilación de todo un pueblo. En el año 1.866 fueron construidos en los arsenales de Asunción algunos cañones de retrocarga y en cantidad se producían coheteras, bombas incendiarias, de humo y de iluminación en Ybycuí fue inventado y construido cañón rifle de calibre 24. Hay que agregar también varias piezas de artillería tomadas como trofeos de guerra al enemigo en Coímbra, Alburquerque y Corumbá en la expedición a Matto Grosso en 1.864 y en los combates de Riachuelo y Tuyutí. Las tropas de Artillería recibían instrucción de las tres armas, así como la caballería era adiestrada en el manejo de los cañones. ARTILLERÍA DE LA MARINA
La Marina de Guerra estuvo compuesta en el año 1.865 así:
6 lanchones con un cañón de 68 cada uno, en total 36 cañones de marina; hubo además 14 unidades auxiliares de menor tonelaje, como "Yberá" y otros. Todos los cañones eran lisos de diferentes calibres desde 2 hasta 32, sólo el "Jejuí" montaba una pieza rayada de retrocarga calibre 12. FORTALEZAS HUMAITA: Esta joya de honor paraguayo —"Sebastopol americano"— como la nombró el Mariscal López, comparándola con la heroica resistencia de la fortaleza rusa en la península de Crimea que resistió 11 meses de continuos y cada vez más potentes bombardeos y ataques de las 4 flotas de Gran Bretaña, Francia, Turquía y Cerdeña en los años 1.855-1.856, fue defendida por 150 piezas de artillería pesada distribuidas en 12 baterías (110 piezas) y en el perímetro fortificado de 8.000 metros (40 piezas). Su principal misión consistía en cerrar el paso a la escuadra enemiga en sus intenciones de avanzar hacia la capital "para estar a los tres meses en Asunción", como prometió Mitre en su declaración en Buenos Aires en la segunda quincena de Abril de 1.865. ITAPIRU: Constituía un puesto más avanzado en el Sur de nuestra patria. Es una roca fortificada, protegida por muros y numerosa artillería. Era nuestro arrogante baluarte de nuestras operaciones en la Campaña del Paraná. Los fuertes de Bordón en el Chaco y San Carlos sobre el río Apa, no participaron en la guerra aunque siempre fueron guarnecidos y protegidos por la artillería de plaza. Resumiendo estos pocos datos, podemos dar así cuenta del alto nivel de "la industria pesada" del Paraguay hace más de 100 años... En efecto, todos estos cañones, proyectiles, rifles, fusiles, sables, lanzas, coheteras, torpedos y otros artículos de guerra fueron fundidos dentro del territorio paraguayo, con hierro sacado de minas paraguayas de Ybycuí, de las Misiones, Valenzuela y Caacupé; la pólvora de guerra fue elaborada de materias primas paraguayas: azufre de sulfatos de hierro y de cobre y en las fábricas de Itacurubí, Valenzuela e Ybycuí lo mismo salitre, carbón de madera liviana y otros ingredientes. El Ejército en campaña fue continuamente abastecido con municiones, víveres, ropas, arneses, elementos de zapa, medicamentos y material humano admirable en su patriotismo, abnegación y obediencia. Y aquí es muy conveniente reproducir la opinión del político y escritor uruguayo Melchor Pacheco y Obes sobre el Ejército Paraguayo en el año 1.851: "El ejército paraguayo es por su instrucción y disciplina todo lo que puede desearse en la guerra de América". Y es aun más precisa la opinión del eminente jurisconsulto argentino Valentín Alsina publicada en el "Comercio del Plata" de la misma época: "Es compuesto todo de una juventud brillante, lozana, robusta, parca, habituada a todos los trabajos rudos. La obediencia y el respeto a sus Jefes es en ellos un culto. Maniobra como cualquier ejército europeo". Ese lisonjero juicio y envidiable apreciación del ejército paraguayo de entonces se debe a Don Carlos Antonio López quien convirtió todo el país en un campamento militar a causa de continuas amenazas del dictador Rosas e insaciable voracidad del Imperio del Brasil; apelar al pueblo armado, disciplinado y leal a sus gobernantes es el único recurso de Carlos Antonio López y de su hijo el Mariscal Francisco S. López en sus infatigables esfuerzos por preservar la independencia y soberanía nacional sin ninguna clase de limitaciones ni del Río de la Plata ni de Río de Janeiro. CAMPAÑA DE MATTO GROSSO En esa campaña la artillería de lanchones de 80 y 68 actuó con suma eficacia contra la fortaleza Coímbra considerada como inexpugnable. El certero bombardeo dirigido por el entonces sargento José María Fariña el día 27 de diciembre de 1.864 tuvo por resultado la ocupación de la fortaleza abandonada por sus defensores. En Coímbra, Alburquerque y Corumbá el Coronel Barrios tomó 23 piezas de artillería, abundantes municiones, armas y pólvoras. CAMPAÑA DE CORRIENTES En la memorable batalla naval de Riachuelo 11, 12 y 13 de junio de 1.865 peleó la escuadrilla paraguaya de 8 buques improvisados cota 36 bocas de fuego contra la escuadra del Imperio del Brasil, compuesta de 9 buques de guerra con 59 bocas de fuego. 22 cañones del 2do. Regimiento de artillería a caballo bajo órdenes del Teniente Coronel José María Bruguez fueron emplazados sobre la ribera izquierda del río, al sur de la ciudad de Corrientes, con misión de apoyar la operación de la escuadrilla paraguaya en su desigual lucha la escuadra brasileña. El buque "Belmente" bombardeado por la artillería paraguaya sufrió grandes desperfectos y abandonó el campo de batalla. La artillería de lanchones actúa con suma eficacia, abriendo boquetes de 15 centímetros de diámetros en los buques enemigos los que hoy día pueden observarse en el Museo Naval de Río de Janeiro. La escuadra imperial se retira aguas abajo, siendo hostigada por Bruguez en los pasos Mercedes y Cuevas. OPERACIÓN DE URUGUAYANA En esa débil operación efectuada por un Jefe inexperto y sin previsión no hubo acción de artillería digna de mención; 6 cañones que acompañaban al destacamento del TCnel. Antonio de la Cruz Estigarribia cayó en poder del enemigo el 13 de Setiembre de 1.865 cuando capituló Estigarribia en Uruguayana con su extenuada tropa. CAMPAÑA DEL RIO PARANÁ En esa fase de la guerra fueron librados memorables combates de los lanchones de José María Fariña contra los acorazados de la escuadra brasileña en los días 23, 24, 25, 26, 27 y 28 de marzo de 1.866, combates largo tiempo comentados por la prensa europea y americana por su singularidad, increíble osadía y serenidad: hormigas contra elefantes. El acorazado "Bahía", en dos días, había recibido impactos de 30 balas de 68, destruyendo mástil, coraza y castillo de proa. ACCIONES DE LA ARTILLERÍA DE BRUGUEZ El fuerte Itapirú fue defendido por la artillería al mando de José María Bruguez y sus colaboradores más inmediatos: el Capitán Pedro Hermosa y el Mayor Alvarenga. En la acción del 27 de Marzo los proyectiles de Bruguez alcanzaran la casamata del acorazado "Tamandare", matando e hiriendo a 37 hombres, entre ellos el hijo del almirante brasileño Maris e Barros. Es notable y sugestiva la acción de la artillería contra un banco en el río Paraná frente a Itapirú llamado desde entonces "Isla Cabrita" o "Purutué" por los paraguayos a causa de su ruidosa guarnición sin ningún peligro para nuestra tropa. Este banco fue ocupado por los aliados el 6 de Abril bajo órdenes del Teniente Coronel Villagrán Cabrita, Oficial brasileño y antiguo instructor de José María Bruguez en el arma de artillería. Fueron emplazados 8 piezas de artillería con abundante municiones. La guarnición del banco hacía mucho ruido con su fusilería y gritería pero sin ningún daño para nuestros soldados en frente de Itapirú; precisamente esa circunstancia originó este imborrable nombre "Purutué" como llaman los paraguayos a un gallo grande, gordo y ruidoso que no sirve ni para riña, ni para su rebaño sino para el horno. El Teniente Coronel José Eduvigis Díaz fue encargado de desalojar el banco "Purutué". La pequeña expedición de 1.200 hombres en 29 canoas se acercó al banco y se entabló una encarnizada lucha en la madrugada del 10 de Abril de 1.866. La acción no prosperó y los paraguayos tenían que retirarse a Itapirú con grandes pérdidas. La escuadra imperial intentó interceptar la retirada de las 22 canoas que conducían 300 combatientes con muchos heridos y muertos. Bajo dirección personal del Capitán Pedro Hermosa las baterías del Mayor Alvarenga rechazaron a los buques brasileños que tuvieron que alejarse y la expedición extenuada, venciendo fuerte corriente, pudo arribar a la playa. En el "banco" y en la escuadra resonó el himno brasileño y se oyeron gritos de alegría por la victoria obtenida. Cuando el héroe de la jornada, TCnel. Cabrita redactaba el parte sobre la victoria, una granada dirigida por Bruguez de Itapirú destrozo el cuerpo de su antiguo maestro de quien muy bien aprendió lecciones de puntería el renombrado artillero paraguayo, increíble y extraños caprichos de los destinos humanos en lo grande y en lo pequeño. CAMPAÑA DE HUMAITA En el combate fluvial del 17 de mayo de 1.866 se produjo un encarnizado combate, llamado "Fluvial", en las inmediaciones del Paso de la Patria, bajo las órdenes de TCnel. Basilio Benítez, Ayudante del Mariscal López y Oficial del Estado Mayor. En este combate participaron cuatro piezas de campaña bajo las órdenes del Capitán Antonio Alvarenga. Era el primer combate con tropas aliadas que invadieron nuestro suelo patrio. COMBATE DEL 2 DE MAYO DE 1866 Este encarnizado combate se produjo en las inmediaciones del Estero Bellaco. El Paso Sidra fue el centro de gravedad de la situación, fue defendido por la artillería del Coronel Bruguez, quien personalmente rechazaba ataques de Osorio. En este combate fue tomada una batería de artillería del sistema Lahitte y conducida por el Tte. Bernandino Caballero y el Alférez Bonifacio Amarilla al campamento de López. El combate del 2 de mayo tiene en su haber la gloriosa actuación del abanderado José Dolores Molas quien, rodeado por sus enemigos, salvó la insignia patria, matando a todo el que se aproximaba para arrancarla. BATALLA DE TUYUTI 24 DE MAYO DE 1.866 Es la batalla más grande que se libró en el continente americano hasta hoy por sus efectivos y pérdidas sufridas. Los tres ejércitos aliados sumaban 75 batallones, 70 escuadrones y 120 bocas de fuego, en total cerca de 40.000 combatientes contra unos 26.000 paraguayos y 48 piezas de artillería en el centro de muestro dispositivo bajo órdenes del Coronel Bruguez. Las bajas sufridas por nuestro ejército eran 5.000 muertos, 10.000 heridos; las bajas enemigas eran cerca de 8.000. No es lugar, ni oportunidad de analizar la idea central de la batalla concebida por López. En su situación la revolución, de él era la única que, en caso de éxito, pudo salvar al país. Para la ejecución del plan de López no faltaban ni valor, ni medios materiales sino la labor del Estado Mayor y correcta sincronización de los movimientos de diferentes columnas. BATALLA DE SAUCE Y BOQUERÓN 18 DE JULIO DEL AÑO 1.868 Según las palabras del ilustre historiador argentino Doctor Estanislao Zeballos, "Boquerón es una de las glorias militares más puras del Paraguay y una de las páginas notables de las guerras contemporáneas". La actuación de la artillería paraguaya era elemento principal de la victoria de nuestras armas. El primer ataque dirigido por el General Victorino Carneiro Monteiro fue rechazado sangrientamente por la artillería de las baterías del TCnel. Francisco Roa. El segundo ataque fue llevado por el intrépido Cnel. Pallejas quien se adueñó por el momento da la trinchera paraguaya, muriendo al pie del glorioso baluarte. Los cañones de Roa y fusilería de José E. Díaz rechazaron por segunda vez la furiosa embestida aliada. El tercer ataque más sangriento que los precedentes fue dirigido por el General Emilio Mitre y fue rechazado por la artillería emplazada en Paso Gómez y la valiente guarnición de las trincheras que tenían fue acudir hasta las palas y picos, cuando terminaron las balas y se destruyeron bayonetas. Entre varios fue proclamado héroe de la batalla el conductor de la artillería TCnel. Francisco Roa. El Regimiento 2 de Artillería es aquella gloriosa unidad de muestra arma que tanto contribuyó a la victoria de Boquerón y Sauce. ACCIÓN DE CURUZU 3 DE SETIEMBRE DE 1.866 El campo fortificado de Curuzú fue defendido por 13 cañones de diferentes medidas y 2.500 combatientes bajo las órdenes del Coronel Antonio Giménez siendo su segundo el Mayor Albertano Zayas, infatigable artillero del 3er. Regimiento de Artillería a caballo, intrépido lanzador de torpedos contra los acorazados brasileños. El ataque enemigo fue precedido de fuerte bombardeo de la escuadra aliada, la artillería paraguaya disparaba a boca de jarro sobre los atacantes. La fiereza del combate puede apreciarse por el hecho de que en poder del enemigo cayeron solamente 30 prisioneros, alcanzando nuestras pérdidas 700 muertos y 1.500 heridos. Según Río Branco era la artillería paraguaya que produjo mayores estragos en las filas brasileñas. BATALLA DE CURUPAYTY 22 DE SETIEMBRE DE 1.866 En esta sangrienta batalla coronada con una brillante e histórica victoria obtenida por el Gral. José E. Díaz, la artillería en número de 58 bocas de fuego, vomitando su metralla sobre 20.000 atacantes en sucesivos ataques de vallas humanas, infligió enormes pérdidas al enemigo, lo que contribuyó al éxito de las armas paraguayas. La semejante contribución de la artillería paraguaya se verificó 67 años más tarde en la memorable batalla y victoria en Nanawa el 4 de Julio de 1933. Las tropas enemigas conducidas personalmente por los generales Mitre, Porto Alegre y Flores, dejaran en el campo de batalla más de 8.000 cadáveres y numerosos heridos. De parte nuestra perdimos 19 tropas y 4 oficiales entre ellos el meritorio Temiente Coronel de Artillería Alberto Zayas, cuyo nombre llevaba el 4to. Grupo de Artillería de nuestro ejército en la Guerra del Chaco. Las escasas pérdidas nuestras y enormes bajas del enemigo demuestran que esas fueron producidas por las armas de fuego de artillería y fusiles. DEFENSA DE LAURELES 29 DE OCTUBRE DE 1.867 El paraje fortificado Laureles fue defendido por una guarnición de 600 hombres con 14 piezas de artillería bajo las órdenes del Mayor Franco. Esta guarnición protegía el Potrero Obella, principal reserva de animales para el ejército en campaña en el histórico cuadrilátero de Humaitá. Atacados por 5.000 brasileños el día 29 de Octubre, los paraguayos se retiraron hacia Humaitá, perdiendo 143 hombres entre muertos y heridos. DEFENSA DE TAIY EL 2 DE NOVIEMBRE DE 1.867 Ese paraje fortificado al norte de Humaitá sobre la barranca del río fue defendido por el Mayor Villamayor, ayudante del Mariscal López, con 400 hombres y 3 piezas de artillería. Atacados en masa, por la fuerza de cerca de 6.000 brasileños, los defensores de Taiy (también Tayí o Tayy) fueron exterminados, pereciendo también su valiente jefe el Mayor Villamayor. Con la toma de Taiy se completó el sitio de Humaitá.
Las posiciones paraguayas al otro lado del río Paraguay en el Chaco y al frente de la fortaleza Humaitá fueron guarnecidas en el mes de diciembre de 1.887 por 30 piezas de artillería de campaña, 6 batallones de infantería y 3 regimientos de caballería; como jefe de la posición fue nombrado el Coronel Bernardino Caballero, siendo su segundo el Comandante José María Montiel y el Capitán de Marina Domingo Antonio Ortiz, quien quedó encargado de la artillería. La misión de esta posición consistía en asegurar la inevitable retirada por el Chaco de las tropas sitiadas en Humaitá y en el perímetro del cuadrilátero fortificado desde el Estero Bellaco hasta Laurel en el barranco del río, proteger el abastecimiento del frente de operaciones por el río y evacuación de enfermos y numerosos heridos. Por el sector de Timbó se retiró de Humaitá el Mariscal López con todo su Estado Mayor y séquito el día 3 de Mayo de 1.868, una vez abandonado el Paso Pucú, se dirigió hacia San Fernando. Es digno mencionar los siguientes combates del frente de Timbó: COMBATE DE LA PENÍNSULA YUASY-Y EL 2 DE MAYO DE 1.868 El Batallón 27 y 6 piezas de artillería, enviados por el Comandante de Humaitá Coronel Alen, defendían el desfiladero Andaí y laguna Verá por donde se abastecía Humaitá. El 8 de Mayo de 1.868 el Teniente Coronel Montiel con un batallón y 2 piezas de artillería atacó al enemigo a la vista de los acorazados y derrotó al cruel adversario dedicado en aquel momento a los más infames desmames con los heridos y prisioneros. Una vez abandonado Humaitá el 24 de Julio de 1.868, el último quien se retiró de las posiciones de Timbó era el Coronel Bernardino Caballero. COMBATE DE LAGUNA CIERVA O REDUCTO DE CIERVA 19 DE FEBRERO 1.868 El paso de acorazados frente a la fortaleza de Humaitá se produjo el día 19 de Febrero de 1.868. La escuadra imperial ocupó el paso Tayi, bloqueando de esa manera nuestro ejército por tierra y agua. El intenso fuego de las baterías de la fortaleza resultó inofensivo contra el potente blindaje de los modernos buques de guerra. Simultáneamente con la ocupación de Tayi Caxías atacó el Reducto de Cierva 4 Km. al norte de Humaitá. El reducto fue defendido por 500 hombres y 9 piezas de artillería bajo las órdenes del Mayor Antonio Olabarrieta. El feroz combate duró 4 horas; fueron rechazados cuatro ataques del enemigo. Una vez agotados los proyectiles y municiones, muestra tropa se retiró y se presentó en la fortaleza, sufriendo 150 bajas entre heridos y muertos. COMBATE DE ESPINILLO 20 DE MARZO DE 1.868 Las trincheras del Paso Espinillo, al norte de Paso Pucú fueron defendidas por 6 batallones de infantería, 3 regimientos de caballería y 12 piezas de artillería ligera al mando del Gral. José M. Bruguez. El Mariscal Osorio, tras tremendo cañoneo, llevó en persona repetidos ataques sobre las trincheras de Bruguez, asaltos que fueron rechazados. Tras tres horas de combate el enemigo se retiró, dejando el campo de batalla cubierto de cadáveres. ASALTO DE HUMAITÁ 16 DE JULIO DE 1.868 Los reductos de San Solano al Norte de Humaitá fueron defendidos por escasa guarnición y 46 cañones bajo órdenes del Cnel. Pedro Hermosa. El 16 de Julio, a la madrugada, el Mcal. Osorio asaltó las trincheras con 12.000 hombres (2 divisiones de Infantería, 1 Cuerpo de Caballería, 1 Brigada de Artillería y 1 Batallón de Ingeniería). Todos los ataques fueran sangrientamente rechazados, contribuyendo notablemente la artillería a ese grandioso éxito si se tiene en cuenta que el último tiro de cañones fue hecho con balas de fusiles, piedras y pedazos de hierro por agotarse todas las municiones. El enemigo perdió cerca de 3.000 combatientes. CAMPAÑA DE PIKYSYRY COMBATE DE PASO TEBICUARY 28 DE AGOSTO DE 1.868 El Paso fue defendido con 400 hombres y tres piezas de artillería al mando del Mayor Miguel Rojas. Esta fuerza enfrentó el furioso ataque de la vanguardia de todo el Ejército Aliado al mando de Caxías. Tras reñido combate el enemigo se adueñó de la trinchera, cayendo sus defensores muertos, heridos y prisioneros, entre ellos el Mayor Rojas y el célebre Capitán Bado todos con graves heridas. COMBATE DE YTORORO 6 DE DICIEMBRE DE 1.868 El destacamento Paraguayo con 3.500 hombres con 28 piezas de artillería al mando del Gral. Bernardino Caballero cierra el paso a los aliados sobre el puente del arroyo Ytororó. 24.000 de los aliados con numerosa artillería al mando del Marqués de Caxías atacan al destacamento paraguayo desde el amanecer durante 3 horas consecutivas, sin descanso, incesantemente. Todos los ataques fueron rechazados por salvas de artillería, certera fusilería, sables y bayonetas de los intrépidos defensores de ese pasó de las termopilas paraguayas. De la intensidad y fiereza del combate hablan elocuentemente las pérdidas de 2.416 hombres, entre ellos el ilustre Mariscal Argollo, General Gurjao y 134 oficiales. En el momento más crítico el Márquez de Caxías, sable en mano, encabezó el último ataque del trágico puente, cuando el Gral. Caballero ordenó el repliegue para evitar el envolvimiento de sus tropas por la llegada de los cuerpos del Mariscal Osorio. COMBATE DE AVAY 11 DE DICIEMBE DE 1.868 En este encarnizado combate pelearon 4.500 hombres paraguayos con 6 cañones contra 21.000 brasileros y numerosa artillería bajo las órdenes de Caxías. En esta acción más violenta, cruel y furiosa de toda la guerra grande sucumbió toda la columna del Gral. Caballero, con su valerosa artillería. Desapareció por completo el Batallón 40 desde su heroico Comandante hasta el último soldado. En poder del vencedor cayeron unas 300 mujeres paraguayas que acompañaran a sus padres, esposos, hermanos e hijos en su gloriosa vía crucis en defensa de la Patria agredida y ultrajada. No fue respetado ni su condición de mujer indefensa, ni su honor femenino y su sexo; fueron violadas por la soldadesca tras una lucha y resistencia en que mataron a sus violadores. No se conservaran, los nombres de esas heroínas nacionales como se ignoran los nombres de aquellos inmortales que defendían Sagunto, Jerusalén y Zaragoza. COMBATE DE PIKISYRY 21 DE DICIEMBRE DE 1.868 En este combate el resto del Ejército de López en número de 4.000 combatientes con 21 piezas de artillería emplazadas en las trincheras de Loma Itá Ybaté y escasas municiones enfrentó a todo el ejército aliado y sus 46 cañones emplazados en las Lomas de Cumbaryty. En reñidos combates en que participó hasta la escolta presidencial del Mariscal López, bajo las órdenes del anciano Coronel Felipe Toledo de 75 años quien sucumbió en el combate, fue destrozada nuestra resistencia, aniquilados nuestros efectivos, quedándose con López apenas 100, hombres sanos dueños del campo de batalla en la noche del 21 al 22 de Diciembre. Es digno de mencionar la acción del Capitán Manuel Antonio Maciel, quien encardado del cañón WITWORTH tomado a los aliados en la batalla de Tuyutí, defendió su puesto hasta el extremo, haciendo prodigios con su certero fuego y en el ala izquierda de la línea de Pikysyry una reducida guarnición con tres cañones bajo las órdenes del Sargento Mayor Solís resistía las embestidas del enemigo hasta recibir orden del Mariscal para replegarse a la línea de Itá Ybaté. BATALLA DE LOMAS VALENTINAS DESDE LA NOCHE DEL 21 HASTA EL 27 DE DICIEMBRE DE 1.868 Era la última de nuestra batalla organizada y dirigida personalmente por el Jefe de Estado, Presidente Mariscal López, con las tropas del antiguo Ejército que combatió al enemigo desde Riachuelo hasta esas gloriosas Lomas Valentinas. El centro de nuestras líneas fue defendido por escasas baterías y últimos reservistas en número de 1.700 que llegaron al campo de batalla de Itá Ybaté en la noche del 24 de Diciembre de Cerro León, Ypoá y Caapucú. En los sucesivos ataques del 27 de Diciembre fue diezmado el resto de nuestro ejército y perdida toda la artillería. El Mariscal López viendo caer sos últimos soldados, resolvió continuar la lucha detrás de las Cordilleras y se retiró del campo de batalla con unos pocos sobrevivientes, siendo protegido por una pequeña fuerza de 30 hombres bajo las órdenes del Gral. Bernardino Caballero. CAÍDA DE LA PLAZA FORTIFICADA DE ANGOSTURA 30 DE DICIEMBRE DE 1.868 Ese reducto fue sitiado completamente por tierra y agua desde el día 21 de Diciembre, faltando víveres y municiones. Fue defendido por unos 740 combatientes y 16 cañones. Allí llegaron numerosos heridos después del combate de Pikysyry. Se rindió el día 30 de Diciembre tras una negociación con los aliados que prometieron respetar las vidas, jerarquías y honores de guerra que corresponden en estos casos. El heroico Teniente José Urdapilleta protestando contra la capitulación, arrió la bandera de la plaza y envolviendo con ella una bala de cañón la arrojó al río para que no cayera en poder del enemigo. CAMPAÑA DE LAS CORDILLERAS Es esta notable campaña la que mejor que cualquier otra acción, caracteriza la psicología, carácter indomable y patriotismo inmenso del pueblo paraguayo. Con plena razón se podría decir después de Lomas Valentinas: "Todo está perdido memos el honor como dijo Felipe I el Hermoso al caer prisionero en la batalla de Pavía en el año 1.525". Sin embargo, el Mariscal López, sus ministros y el magnífico pueblo no pensaron así y continuaron la lucha. En Cerro León fue formado un nuevo ejército de 12.000 hombres, en su mayoría de niños y ancianos; en los arsenales de Caacupé y fundiciones de Ybycuí fueron fundidos unos 18 cañones, pesados y medianos y 18 piezas de artillería ligera. Para ello fue empleado materiales viejos, inservibles como cascos de buques, calderas rotas, fusiles inutilizados, hasta llantas y rieles. Con una emoción inolvidable se observan hoy día en el Museo Militar del Ministerio de Defensa Nacional y en el Museo del Comando de Artillería del Ejército Paraguayo los cañones y obuses de bronce, coheteras, lanzas, sables y proyectiles fundidos en los arsenales de Caacupé en el año 1.869, unos pocos meses antes del acto final de la tragedia nacional. Es esa actitud del gobierno, del pueblo, de los maestros, artesanos y obremos que inspira profundo respeto y admiración frente a una desolación y sacrificios sin fin. Se reciben órdenes de la tercera capital de la República, Piribebuy y se cumplen como si fuera los mejores tiempos del Presidente Don Carlos Antonio López. Y sin embargo el Paraguay estaba agonizante ya. Es posible suponer que el Mariscal López tenía pleno conocimiento de que la guerra estaba perdida y que no había más ninguna otra perspectiva sino una ancha tumba para él y el resto de su pueblo en armas. La lucha y la resistencia se convirtieron en una mística fe, en un abstracto ideal, sublime de la futura Patria por resucitar. Es aquella profunda fe y convicción absoluta en la justicia de su causa que daba suficientes fuerzas a los primeros cristianos para enfrentar hogueras, verdugos y feroces fieras en las arenas del Coliseo romano sin renunciar a su fe Cristiana y doctrina de Cristo. ¿Qué se pedía de López? La rendición incondicional a merced del enemigo, cosa que los aliados no podían arrancar ni de los labios, ni del corazón de López, ni de sus soldados. Pocas veces la historia presenta esas alturas de la moral y firmeza patriótica. Algo semejante nos indica la majestuosa conducta del granítico defensor del Alcázar de Toledo (1.936), general Moscardó… Las acciones más notables de esa campaña donde participó la artillería, son las siguientes: COMBATE DE PIRIBEBUY 12 DE AGOSTO DE 1.869 La guarnición de Piribebuy fue compuesta de 1.600 hombres y 14 cañones bajo las órdenes del TCnel. Pedro Pablo Caballero. Esta fuerza enfrentó el ataque de 20.000 hombres aliados con 47 cañones en la madrugada del 12 de agosto bajo el mando del conde D'Eu. Nuestros 14 cañones dirigidos por el Mayor Hilario Amarilla recibieron a los asaltantes con descargas sucesivas de metrallas. Fueron rechazados tres asaltos conducidos personalmente por el Mariscal Osorio y general Mena Barrero quien murió en este combate. La lucha desigual terminó con el casi completo exterminio de nuestras guarniciones; los heridos fueron degollados, entre ellos el Comandante Caballero y su segundo Mayor Mariano López y fue quemado el hospital de sangre con numerosos heridos paraguayos, acción más infame hecha, por un príncipe real. COMBATE DE ACOSTA ÑU 16 DE AGOSTO DE 1.869 En este combate peleó la fuerza de 4.500 paraguayos con 11 piezas de artillería bajo las órdenes del Gral. Bernardino Caballero; la mayor parte de los efectivos eran niños de 14 años, salvo el Batallón 6 compuesto de veteranos bajo las órdenes del Mayor Franco quien sucumbió con todo su batallón en las posiciones de Rubio Ñu. La lucha del puñado de 4.500 hombres contra más de 20.000 de los invasores terminó cerca de las 5:30 horas de la tarde, pereciendo casi íntegramente los niños de Acosta Ñu. Las últimas salvas de la artillería bajo las órdenes del Coronel Ángel Moreno fueron hechos con balines por la falta de proyectiles. El campo de batalla de Acosta Ñu, sembrado de muertos y heridos paraguayos, fue quemado por orden del conde D’Eu. Las cenizas cubrieron restos de los mártires de aquel día. Tal vez, a causa de esas cenizas, nuestros cadetes del Liceo Acosta Ñu tienen su uniforme de ese modesto y silencioso color ceniciento… COMBATE DE CAAGUY-YURU 13 DE AGOSTO DE 1.869 Fue sostenido por reducidas fuerzas de 1.200 combatientes y pocas piezas de artillería ligera a las órdenes del Coronel Pedro Hermosa. Tras intensa lucha precedida de bombardeo de la artillería aliada, fueron vencidas nuestras débiles fortificaciones y unos pocos sobrevivientes se retiraron con Hermosa hacia Caraguatay. Ese mismo día fue destruida por nuestros marinos en el Yhagüy nuestra escuadrilla compuesta por los buques "Paraná", "Río Apa", "Salado de Guaira", "Pirabebé", "Yporá" y "Amambay". En relación con la Campaña de las Cordilleras pueden citarse las acciones aisladas de nuestro ejército donde participó el arma de artillería, como el combate de Tupí Pytá (jurisdicción de Villa San Pedro) el 30 de mayo de 1.869, cuando 1.300 paraguayos con unas pocas piezas de artillería a las órdenes del Mayor Galeano, lucharon contra 6.000 brasileños bajo el mando de los generales Cámara y Victorino; el combate de Naranjahy-Itapytaguiá el 19 de Setiembre de 1.869 cuando 900 paraguayos con 2 piezas de artillería a las órdenes del Cnel. Cañete pelearon contra un numeroso enemigo. CAMPAÑA DE AMAMBAY En esa campaña que era la Vía Crucis de López, de sus ministros y restos del ejército, Compuesto de la 1ra. y 2da. Divisiones de Infantería, 12 piezas de artillería, la escolta y un cuerpo de caballería a pie, no hubo acciones de importancia táctica, Al borde del abismo, frente a la catástrofe, mirando de cara a la muerte, el Mariscal López sostenía la lucha y no aflojaba el poder del único y legítimo gobernante de un país soberano invadido por los enemigos. En el último combate de Cerro Cora el 1 de Marzo de 1.870 participaron las últimas 6 piezas de artillería y sonaron las últimas dos salvas de los últimos 4 cañones bajo las órdenes del Coronel Ángel Moreno, defendiendo el Paso de Aquidabán. En ese combate el Mariscal López, señor de su palabra y destino, al frente del diminuto ejército de 470 hombres y de su gobierno, con su muerte selló su inmenso amor a la Patria.
Fuente: Disertación del General Stephan Vysokolán - Artillería del Ejército, 5 de julio de 1961 |
||||||||||||||||||||||||||||