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| Caballería Paraguaya |
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La caballería ha dejando imborrables huellas en el alma nacional visto sus incontenibles cargas en defensa del honor y la dignidad de la nación. La Caballería como las demás armas del Ejército, tuvo su origen hace mucho antes, el primer grito de guerra de nuestra historia se escribe en Buenos Aires en 1806, con la participación de una fuerza expedicionaria denominada “Regimiento de Voluntarios a Caballo” que acudió en defensa de la Provincia y cooperó con la expulsión de los Ingleses de la Cuenca del Plata. Más tarde, la Confederación de Buenos Aires, decidió anexar a la Provincia del Paraguay, enviando una fuerza a cargo del Gral. Manuel Belgrano en enero de 1811, con la misión de invadir y asumir el control político de la incipiente nación. El novel Ejército se aprestó para su defensa, comenzando la lucha en Paraguari, luego formó una fuerza integrada por los Regimientos 1 y 2 al mando del Sargento Mayor de Caballería Fulgencio Yegros, que en brillante e histórica carga repelió las pretensiones de Belgrano, a orillas del arroyo Tacuary, en marzo de 1811. Consumada nuestra emancipación política mediante la gesta militar de mayo de 1811, el Paraguay organizó un ejército de 5.000 hombres, capaz de garantizar la independencia e integridad territorial. Esta fuerza estaba constituida por diferentes armas entre ellas las de Caballería. Posteriormente, el General Francisco Solano López, a su regreso de Europa en 1855 fue nombrado Ministro del gabinete del gobierno de don Carlos Antonio López en la cartera de Guerra y Marina. Durante su mandato organizó el ejército y la marina nacional proveyendo armamentos, equipos e instrucción militar. En el Ejército, distribuyó a la caballería en Regimientos, con asiento en los siguientes lugares: El RC 10 en Humaitá, RC 11 “Acá Carayá” y RC 13 “Acá Verá” en Asunción, ambas unidades eran Escoltas del Presidente de la República, el RC 9 y RC 12 en Concepción. Estas unidades contaban con 4 a 7 Escuadrones con 100 Jinetes cada uno y utilizaban carabina a chispa, sables, lanzas, a excepción del Regimiento "Acá Carayá", que se hallaba armado con carabinas estriadas. En abril de 1864 y ante la eminencia de un conflicto bélico, aceleró la organización e instrucción de nuevas unidades, en el Campamento Militar de Cerro León, completó 23 Regimientos de Caballería. La Caballería durante la epopeya nos recuerdan, en épicas jornadas, las atronadoras cargas de Yatayty, Corrales, Humaitá, Estero Bellaco, Tuyutí, Sauce, Curuzú, Curupayty, Isla Tajy, Tatajybá, Acayuazá, Ytororó, Abay, Itá Ybaté, Piribebuy, Acosta Ñú, hasta la agonía suprema en Cerro Corá, regando el suelo patrio con la sangre de sus jinetes, donde hombres como el general Bernardino Caballero, Pedro Duarte, Valois Rivarola, Felipe Toledo, Vicente Mongelos, José Matías Bado, Florentino Oviedo, José María Delgado y otros tantos Jinetes escribieron páginas de gloria. Posteriormente, en otra época su historia, previendo eventuales posibilidades de una conflagración bélica con Bolivia, en 1930 creó varias Unidades del Ejército, encontrándose entre ellas el RC 1 “Cnel. Valois Rivarola”. Que en 1934 llegó a la cúspide de su fama guerrera denominándosela “Los Diablos Verdes”. En el curso de la guerra realizó increíbles hazañas guerreras como la de Picuiba - Carandayty, que en una marcha de 150 kilómetros realizó en diez días, en medio del desierto conociéndosela como “Listo Valois”. Al final de la guerra recibió la más alta condecoración en Mandyyupecuá, el 27 de mayo de 1935 que prendida a su estandarte de guerra por el Presidente de la República, en inolvidable ceremonia, en el campo de aviación. El RC 2 “Cnel. Felipe Toledo”, creado el 30 de Julio de 1930, perpetúa el nombre de aquel héroe aregüeño, que a los 75 años murió heroicamente en Itá Ybaté comandando el Regimiento “Acá Carayá” el 21 de diciembre de 1868. El RC 3 “Cnel. Vicente Mongelos”, creado el 10 de setiembre de 1931, evoca la memoria de quien fuera el más joven entre los Oficiales de Caballería. El RC 4 “Acá Carayá”, creado el 2 de agosto de 1932, desembarcó en Concepción internándose en la agreste planicie chaqueña hasta llegar a Nanawa, encuadrado en la gloriosa y heroica 5ª División de Infantería. RC 5 "Acá Verá", creada por el Brig. Gral. Francisco Solano López, cuya misión específica era la de Escolta del Presidente de la República en los días de fiestas o acontecimientos especiales. RC 6 “Gral. Bernardino Caballero”, creado en enero de 1933 perpetúa al "Centauro de Ybycuí". RC 7 "Gral. San Martín" creado en octubre de 1932, tuvo una destacada actuación en Toledo y Nanawa en donde capturó un tanque de guerra boliviano. El RC 8 "Gral. Pedro Duarte" que llevara el nombre del “Héroe de Yatayty”, fue creado en febrero de 1932, cubrió la zona de Bahía Negra, con la que llegaría en abril de 1935 a participar en la defensa de Carandayty - Boyuibé. El RC 9 “Cap. José Matías Bado” se creó en mayo de 1933, inmortalizando al legendario patrullero de la Guerra de la Triple Alianza, que prefirió la muerte a la ignominia del cautiverio. Esta unidad tuvo destacada actuación en Falcón, Francia, hasta el final de la Guerra. El RC 10 “Cnel. Florentino Oviedo“, creado en noviembre de 1933, al organizarse la 2ª División de Caballería completando el décimo Regimiento de Caballería. Esta es la Caballería de la Guerra del Chaco que reeditando las proezas de sus mayores, se cubrió de laureles inmarcesibles, combatiendo con la misma gallardía de siempre, desde Pitiantuta hasta las estribaciones andinas, llevando como estandarte el ejemplo de los jinetes del pasado, que cumplieron el grito inmortal de "Hasta la carga final". La desmovilización alcanzó a la gran mayoría de las Grandes Unidades y Unidades del Ejército al final de la Guerra del Chaco. Con el correr de los años, debido a las necesidades imperantes de aquella época, volvió a reorganizarse el 23 de marzo de 1936 la 1ª División de Caballería al mando del Mayor Dámaso Abigail Sosa Valdez, componiéndose con el RC 1 “Cnel. Valois Rivarola” y con el RC 2 “Cnel. Felipe Toledo”, con asiento en Paraguarí. El 24 de abril de 1936, es reorganizado el RC 3 "Cnel. Vicente Mongelos", fijándose como su Cuartel General en Caapucú. Debido a la agravación de la situación con Bolivia, en Junio de 1937, la 1ra. División de Caballería, junto con otras unidades, marcharon nuevamente a Isla Poí, regresando en agosto del mismo año al finalizar la tensión política. A su regreso, el RC 1 “Cnel. Valois Rivarola” y el RC 3 “Cnel. Vicente Mongelos” se asentaron en Campo Grande y el RC 2 “Cnel. Felipe Toledo” en Tacumbú. Así con paso firme, la Caballería fue reorganizándose en la era post guerra, manteniendo el prestigio que alcanzó a fuerza de sacrificio y valor en épicas jornadas guerreras. La 1ª DIVISION DE CABALLERIA “Gral. Bernardino Caballero”, fue creada el 24 de noviembre de 1932 en plena Campaña del Chaco, compuesta por el RC1 “Cnel. Valois Rivarola” y el RC7 “Gral. San Martin”. A partir de su creación actuó con el II Cuerpo de Ejército en el Sector Toledo, brillando por su heroísmo en la defensa de su inexpugnable fortín. El 2 de abril de 1949 se dictó el Decreto Nº 3.299 por el cual la 1ª División de Caballería recibió la denominación de "General Bernardino Caballero". El mencionado decreto en su considerando decía que: "El General de División Don Bernardino Caballero de legendaria memoria, fue el Jefe de la Caballería Paraguaya en la Gran Guerra que la República sostuvo contra la Triple Alianza”. Que: “Los caracteres esenciales de esta egregia figura son el valor, la fidelidad y el amor a la patria, atributos que el arma de Caballería quiere realzar adoptando el nombre del esclarecido héroe nacional. Por lo tanto: Denominase "General Bernardino Caballero" a la 1ª División de Caballería, en homenaje al glorioso conductor de la Caballería Paraguaya en la Guerra contra la Triple Alianza". La 2ª DIVISIÓN DE CABALLERÍA se organizó el 30 de noviembre de 1933, bajo el mando del Mayor Tranquilino Ortiz Cabral, conformado por el RC 4 “Acá Carayá”, el RC 5 “Acá Verá” y el RC 6 “Gral. Caballero”. En persecución del enemigo progresó desde Nanawa hasta Muñoz. De este punto finalizado el armisticio continúo su avance hasta las cercanías de Ballivián. Participo con gallardía en El Carmen, brillando en Ybybobo sorprendiéndolo el fin de la contienda en el frente de Villa Monte. Y a las hazañas de glorias y nombradía de un pasado de orgullo, hoy se suma la tarea silenciosa pero efectiva en cumplimiento del deber de los Jinetes de la 2ª DC, quienes inspirados en Toledo, Rivarola y Mongelos cumplen con su deber con la mística propia del Jinete de Caballería, con “ABNEGACION Y VALOR”. La 3ª DIVISIÓN DE CABALLERÍA, con asiento en la Ciudad de San Isidro Labrador del Curuguaty, fue creada por Orden General Nº 39 de fecha 13 de abril de 1989. La Gran Unidad era parte de la estructura orgánica del Primer Cuerpo de Ejército hasta el año 2000, año en que fue reorganizada las FF.AA. de la Nación. Con el transcurrir del tiempo y con la incorporación de los vehículos blindados en los combates terrestres, la Caballería ha tenido que adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos. Razón por la cual reestructuró a sus unidades de maniobra convirtiendo al RC 1 “Cnel. Valois Rivarola” en Motorizada, al RC 2 “Cnel. Felipe Toledo” en Blindado, al RC 3 “Cnel. Vicente Mongelos” en Mecanizado y manteniendo la esencia y tradición del arma, el RC 4 “Acá Carayá” continuó siendo Hipo móvil, conjugando en su estructura el pasado de una Caballería clásica con el presente dotado de los medios de combate más modernos. Sin descuidar el cumplimiento de la misión del Ejército, se ha hecho honor a unos de los preceptos que todo Comandante de Unidad debe velar; el bienestar de sus hombres. Con esa premisa, las instalaciones de esta Gran Unidad cuentan con amplias residencias para todos los SS.OO., SO y EE.MM., obviando de esta manera, la onerosa necesidad de vivir alejados de sus unidades, en casas de alquiler con su consecuente cuota de gastos en los servicios básicos. En mayo de 2000, el Gobierno Nacional, decreto mediante, ordenó el traslado de la 1ª División de Caballería a Joel Estigarribia con el RC 3 “Cnel. Vicente Mongelós” y el RC 1 “Cnel. Valois Rivarola” continuó en Pozo Colorado. Esta Gran Unidad quedó encuadrada al III CE. La 2ª División de Caballería, formando parte del II CE, fue trasladada de Concepción a San Juan Bautista – Misiones, encuadrando al RC 2 “Cnel. Felipe Toledo” en Pilar y al RC 5 “Acá Verá” en San Juan. La 3ª División de Caballería fue trasladada de Ciudad del Este a Curuguaty, asiento del RC 8 “Gral. Pedro Duarte” y el RC 4 “Acá Carayá” de Asunción a Salto del Guairá, quedando encuadrada al I CE. Cada año, ante el altar de Dios, los Señores Oficiales Sub Oficiales y Jinetes unidos bajo el lema de “Dios, Patria y Familia tributan su fervoroso homenaje al Santo Patrono “San Jorge”, soldado y mártir. La gallardía militar no podía estar mejor representada en un esbelto jinete montado en un blanco corcel. El dragón derribado bajo el golpe fulminante de su espada es la figura del mal, al cual venció por completo con la sublime corona del martirio. La gloriosa Caballería ha estado presente siempre en los momentos heroicos y de infortunios de nuestro pueblo, desde la época colonial, pasando por la triple alianza, para luego vestirse de gloria con la sangre valiente de sus jinetes dejando una tradición de grandeza para la patria durante la contienda chaqueña. Así, a pesar de las adversidades, la Caballería honra sus tradiciones, recordando que la grandeza del arma no radica en los materiales que posea, sino en la fortaleza de su espíritu y en la convicción de sus ideales, los cuales son perennes como la hierba y nadie nos puede arrebatar. |