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De las Fuerzas Armadas de la Nación:
Si la vida de la Nación es un proceso de realización continúa, un devenir sin término que toma del pasado los fundamentos del progreso presente, consagrar las fechas históricas y el recuerdo de los grandes hombres, será para la Nación un deber ineludible, al cual no puede renunciar sino a riesgo de perder su personalidad colectiva.
Los anhelos y esperanzas que el pasado forjó y fueron los ideales de lucha que alentó con miras al porvenir, pasan a ser las realidades actuales, cuando el curso de la historia, actuando sin obstrucciones, permite materializarlas, movidas por la voluntad y el intelecto de la Nación.
Accidentalmente y por causas ajenas al interés nacional, entorpecida se desvía la historia de su cauce propio, dando origen a largos y dolorosos interregnos en que su fuerza moral declina, y la vida colectiva, al dejar de regirse por ella y al ser presa fácil de principios y normas importados de fuera, pierde el impulso inmanente del pasado y su capacidad creadora para el progreso cesa, por falta de ideales propios que cultivar; el progreso se substituye entonces a la imitación y los grandes valores creados a través de la historia patria, convertidos en ficciones, dejan de servir a la causa de la cultura, con lo que también se desvirtúan las robustas instituciones republicanas creadas por los Próceres y los Héroes.
El fervoroso patriotismo de la Nación y particularmente de las FF.AA., deben hacer frente a esta posible situación de decadencia, aunando sus ideales y sus esfuerzos, como lo hicieron en los albores de la pasada centuria, cuando sonó la hora de la emancipación y los héroes civiles y militares forjaron, el 14 de mayo de 1811, la patria naciente, sobre los escombros de la nebulosa colonial.
Esta es la línea del deber, que nos trae a la memoria el acontecimiento culminante que recordamos y que las FF.AA. de la Nación, se complace en hacer presente a los JJ. y 00. de todas las Unidades, a fin de no dejar pasar en silencio, esa magna fecha histórica y renovar al calor de su evocación, el fervoroso patriotismo de que se hallan animados, por el glorioso uniforme que llevan y su acendrado espíritu de civismo.
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