
General División Fulgencio Yegros Girola por www.generalyegros.com/ se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
| Fortín Carayá - 17 de Agosto de 1932 |
|
![]() Si Pitiantuta fue el chispazo que encendió la guerra y el primer castigo al ocasional adversario, con el cual se hizo saber a Bolivia que, agotada nuestra paciencia, no toleraríamos por más tiempo sus insolentes provocaciones, Carayá constituye la afirmación rotunda de hacernos respetar por las armas, en nuestra doble condición de pueblo libre y soberano. En adelante decidirían los ejércitos, tal como quería Bolivia. Era la guerra. El Fortín Carayá estaba ubicado a 35 kilómetros al Noroeste de Isla Poí y a 15 kilómetros al Norte de Boquerón. El lugar contaba con construcciones amplias y relativamente numerosas entre ellas dos edificaciones para oficiales con cinco compartimientos cada uno, una casa con comedor y cocina para oficiales, un almacén para víveres, un horno, una cocina de tropa, un deposito de forraje, una represa grande de agua, un pozo enmarcado, una pequeña cañada con buena agua, dos tanques aguateros, almacigo de legumbres, animales de corral, un camino de 12 ms de ancho que conducía a Isla Poí un camino que conducía pasando por el campamento de la quinta colonia menonita hacia el puesto de abastecimiento del Fortín Trébol, una picada hacia Haujó, una línea telefónica en Villa Militar e Isla Poí, una serie de atrincheramientos en la orilla del bosque, siete edificaciones (pahuiches) detrás de las trincheras, puestos de centinelas, etc., un verdadero fortín avanzado con proyecciones de avance hacia Platanillos. La guarnición de Carayá en los meses de junio y julio de 1932 cuando se desarrollaban los primeros acontecimientos militares en el Chaco, se hallaba guarnecido por la 9na. Compañía del Regimiento de Infantería Nº 4 “Curupayty”, perteneciente a la Primera División de Infantería, formaban la guarnición el Capitán Ramón L. Paredes, el Teniente 1º Fabián Zaldívar Villagra, los Tenientes 2º Enrique Grenno, Américo Villagra, ciento trece de tropa y algunos zapadores. El día 8 de agosto de 1932, un Batallón de Infantería boliviano, comandado por el Capitán Abel Velazco Mango, atacó el fortín. La guarnición paraguaya, compuesta de un Pelotón, de una veintena de hombres a cargo del Sargento Julio Escobar Recalde, ante la enorme superioridad boliviana se replegó sobre Isla Poí. La retirada fue ejecutada en perfecto orden, sin dejar prisioneros, armas, ni elemento alguno. La tropa atacante se había desprendido de Boquerón. Ocupado Carayá, la primera medida de los bolivianos consistió en cambiarle el nombre por el de Huijay. Pocos días después, el entonces Capitán Julio B. Jara, recibió la orden de recuperar el fortín, con un batallón del RI 4 “Curupayty”, reforzado por un escuadrón de Caballería. Nuestra tropa avanzó desde Isla Poí hacia Carayá, por el único camino que une unían ambos fortines. El primer choque, se produjo entre patrullas avanzadas el día 16 de Agosto, en el cual fue muerto el Sub-Teniente boliviano Manuel Monroy. Al día siguiente, 17 de Agosto, a las 6.30 am se inició el ataque. El Capitán Jara había dividido sus fuerzas en dos columnas. La primera debía avanzar por el camino Isla Poí-Carayá y la segunda por un angosto pique indio que saliendo del camino mencionado, terminaba a un kilómetro al Norte de Carayá, sobre la picada que unía este fortín con las colonias Menonitas. El plan consistió en efectuar un fuerte amarre en el frente (primera columna), mientras el verdadero ataque se efectuaba por el Norte (segunda columna). El combate tuvo corta duración, aproximadamente una hora. Este tiempo bastó para desalojar en forma violenta a los ocupantes, huyendo los que lograron salvar la vida, en dirección a Ramírez. Las tropas bolivianas se hallaban atrincheradas, ocupando fuertemente el fortín, tenían orden de resistir a toda costa. Su efectivo era de un batallón del Regimiento de Infantería Nº 5 “Campero”, a cargo del Mayor Raimundo Cárdenas, contaban también con patrullas de Caballería. Otros oficiales que participaron fueron el Capitán Velazco Mango, Teniente Saucedo y los Sub-tenientes Néstor Valenzuela y Manuel Monroy. Los primeros en abandonar el campo fueron el Mayor Cárdenas y sus oficiales, lo que produjo un desbande completo de sus subalternos. Quedaron sobre el terreno numerosos muertos y heridos, cayendo en nuestro poder fusiles, ametralladoras, repuestos y gran cantidad de municiones, la intendencia, víveres, caballos y mulas. La acción se caracterizó por su rapidez. En ella intervino por primera vez nuestra aviación con tres aviones de bombardeo, que apoyó el ataque de la Infantería y tomamos los primeros prisioneros de guerra. El cadáver del Sub-Teniente Monroy fue enterrado en el cementerio del fortín.
|