Capitán de Artillería Fulgencio Yegros Girola, 29 de Septiembre de 1949. Por Decreto Nº 7.391, se le acuerda la MEDALLA CONMEMORATIVA DE LA VICTORÍA DE BOQUERÓN, en la categoría de MEDALLA DE PLATA, por el abnegado y magnífico esfuerzo con que contribuyó para el triunfo de nuestras armas en la memorable Batalla de Boquerón Ver detalles
Para entender mejor la misión del ejército y evaluar a cabalidad su importancia en el quehacer del gobierno de una nación, es muy importante, conocer su historia, para analizar el escenario de su nacimiento, las peripecias de su desarrollo y la situación actual de su vida institucional. Ver detalles
Por Orden General Nº 36 de fecha 20 de marzo de 1969 fue sustituida la denominación de la Escuela Superior de Guerra por la de Escuela de Comando y Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y luego a Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército (ECEME). Ver detalles
El 4 de julio es el día especialmente señalado para honrar las Glorias de la Artillería Paraguaya, en el Comando de Artillería del Ejército, como Unidad madre del Arma. Ver detalles
Una de la hazañas más grandes de la Guerra del Chaco donde caen rendidas nada más y nada menos la IV y IX Divisiones del poderoso Ejército Boliviano al mando del legendario Coronel Enrique Peñaranda. Ver detalles

General División Fulgencio Yegros Girola por www.generalyegros.com/ se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
| Coronel Rafael Franco Ojeda |
|
![]() El matrimonio constituido por Don Federico Franco y Doña Marcelina Ojeda, vio acrecentado el hogar con el nacimiento de un varón a quien dieron por nombre: Rafael. Ocurría esto en Asunción el 22 de Octubre de 1896. Sus primeros estudios los cursó en las escuelas públicas de la ciudad de su nacimiento, con entera normalidad; pasando luego al Colegio Nacional donde fue sumamente difícil retenerlo por su marcada inclinación hacia la carrera de las armas que lo llevó a reclamar con perseverancia, su incorporación a la Escuela Militar que iniciara su funcionamiento bajo la competente dirección de su fundador el hoy desaparecido General de División Don Manlio Schenoni Lugo. La justeza económica en que se desenvolvía el hogar paterno lo había llevado a compartir sus ocupaciones estudiantiles con las de un cargo remunerado en la subsistencia, de la casa de sus progenitores. A los 19 años de edad abandona el 5º curso del Colegio y sus ocupaciones de empleado público, para incorporarse como alumno de la Escuela Militar el 5 de Abril de 1916. Cadete del 2º Curso, distinguido por su agilidad física y gran espíritu, en uno de los ejercicios de rutina, sufre la rotura de los huesos del muslo derecho que lo lleva a parar en una de las salas del Hospital Militar Central. Apenas recuperado, se reintegra a sus estudios castrenses. El 27 de Marzo de 1918, luego de los exámenes correspondientes, un Decreto del PE le concede el grado de Tte. 2º en el Arma de Infantería, siendo el décimo de su promoción. Se lo destina a prestar servicios en el Batallón de su Arma de la IV Zona Militar con asiento en Encarnación, al mando del Coronel Don Pedro Mendoza, Aquí cumple, a más de las funciones propias de su grado, comisiones varias a San Cosme, Coronel Bogado y otros puntos de la jurisdicción, para atender asuntos relacionados con el Servicio Militar obligatorio. En 1921 es trasladado a la I Zona Militar con asiento en Concepción, de donde el año siguiente es destinado nuevamente a la IV Zona. Estando aquí, el 27 de Mayo de 1922, estalla una Revolución, la llamada del Coronel Chirife. No está conforme con la solidaridad con los rebeldes manifestada por su Jefe de Zona, pasa a Posadas para de allí presentarse a Asunción y poner sus servicios en defensa del Gobierno, lo que le da prestigios de un soldado institucionalista, leal a los principios y doctrinas aprendidos en la Escuela Militar. Hace toda la campaña que dura hasta Junio de 1923, como comandante de una Compañía de ametralladoras pesadas, cuyo cargo retiene en el período de paz inmediato posterior. El 13 de Agosto de 1924 es ascendido al grado de Capitán después de haber obtenido el anterior dentro de los términos legales el 7 de Mayo de 1921. En el año 1925 es designado para integrar una delegación presidida por el entonces Coronel Manlio Schenoni, para asistir a unas maniobras militares realizadas por el Ejército Argentino en la Provincia de Córdoba. De este viaje suele recordarse una anécdota descubridora del espíritu orgulloso y vivaz al responder al punto a una pregunta intencionada del militar ubicado a su lado en el banquete de camaradería ofrecido como culminación de las maniobras: —"Y Uds. Capitán, ¿cuándo realizan sus maniobras?". Se refería el Capitán paraguayo a nuestras luchas intestinas que, si bien resultaban muy dolorosas, constituyeron la mejor escuela en donde muchos jefes y oficiales adquirieron el temple y la experiencia que indudablemente no se obtiene lo suficiente en las maniobras del tiempo de paz. En Febrero de 1926, luego de ejercer el cargo de Comandante de la Compañía de Cadetes de la Escuela Militar por casi un año es destinado a prestar servicios como Comandante del III Batallón del RI 2 con asiento entonces en Villa Hayes, de donde es trasladado a la Región Central del Chaco donde, en los meses de marzo a junio de 1927, funda los fortines Mariscal López y José Falcón en el Sector Nanawa. Su ascenso a Mayor, llegádole el 14 de Agosto de 1928, festeja siendo comandante de Batallón de su Regimiento ya citado. En posesión de este primer escalón de Jefe es nombrado comandante del Regimiento 5 de Infantería. Al frente de esta unidad es enviado al Chaco con guarnición en Bahía Negra. En Diciembre, considerando lesiva a nuestra soberanía y dignidad el establecimiento de un fortín boliviano en las proximidades de nuestro llamado Fortín Galpón, decide atacarlo y tras una corta refriega se posesiona del lugar capturando algunos prisioneros. El suceso estuvo a punto de desencadenar la guerra llegándose incluso a una apresurada movilización general en ambos países pero oportunas y efectivas intervenciones diplomáticas de otros amigos y sobre todo la decidida y firme actitud del gobierno chileno presidido a la sazón por el General Carlos Ibáñez del Campo, consiguieron evitarla, pasando a la historia estos sucesos con el nombre de "Incidente de Vanguardia". En 1929 es designado Comandante de la Escuela de Aviación Militar en cuya Dirección Técnica se hallaba un miembro de la Misión Militar francesa, especialmente contratada, el Mayor Louis Fromont. Las actividades aeronáuticas atrajeron su espíritu naturalmente inquieto, llevándolo a estudiar los problemas aéreos de la patria, haciendo incluso vuelos de "Doble Comando" que le permitirían conocer las modalidades del arma a fin de poder enjuiciar con acierto sus necesidades y comandar autorizadamente la importante institución. Eran aquellos tiempos en los cuales en las altas esferas gubernativas aunque existía la conciencia del grave peligro cernido sobre el Paraguay desde su frontera del N.O. se ignoraba poco menos que totalmente el arma destinado a defender la patria desde el aire. El Coronel Franco fue motejado como "el Embajador de los aviadores" por uno de los Secretarios de Estado en la Cartera de Guerra y Marina. Cuando dicho dinámico Jefe de Infantería estuvo en condicionen de realizar su vuelo "SOLO" en nuestros aviones de Escuela, el aludido Ministro se negó rotundamente a expedirle la autorización correspondiente. En agosto del año siguiente por una disposición superior vuelve a hacerse cargo de una unidad de Infantería, el Regimiento RI 2, "Ytororó" con asiento en Campo Grande. En Octubre de 1931, por razones de orden político se le da el retiro temporal del Ejército Nacional. Como consecuencia de los acontecimientos de Pitiantuta, chispa inicial que prendió la hoguera en el Chaco Boreal, en Agosto de 1932, es decretada la movilización General. El Mayor Rafael Franco quien se hallaba ausente, se presentó al EMGE a ofrecer sus servicios siendo destinado a integrar el Ejército en Campaña, en el cual se incorpora como Comandante Interino del RI 7 de Infantería "24 de Mayo", el 23 de Noviembre de ese mismo año. Tres meses después, por Orden General Nº 52 se le confirma en el cargo, y en los primeros días del mes siguiente se le concede el grado de TCnel. siendo designado Comandante del RI 7. Tales funciones el soldado venía cumpliendo en carácter de simple movilizado, situación que la superioridad decide cambiar devolviéndole su estado militar en el cuadro activo en virtud de un Decreto del PE del 8 de Abril de 1933. Tres días después una Orden General emanada del Comandante en Jefe del Ejército del Chaco lo designa Comandante de la 1ª División de Infantería, gran unidad que se cubre de gloria en los días inciertos de la gran ofensiva boliviana sobre Gondra, cumpliendo una resistencia tenaz hasta conquistar la victoria. En Campo Vía, donde se cumple el segundo ciclo glorioso de la defensa chaqueña la I División de su comando asesta el golpe mortal que dio por tierra con la resistencia de la 4ª y 9ª Divisiones del Ejército boliviano, concretándose la rendición de ambas grandes unidades, con su efectivo de 8.000 hombres que representaban lo más granado y numeroso de que disponía, en el Chaco, por un acta histórico que lleva el nombre de la batalla memorable y se halla suscrito por los Coroneles bolivianos, González Quint y Carlos Banzer y por el paraguayo Rafael Franco y lleva la fecha de la liquidación de la batalla. Por Orden General Nº 19 del 27 de Diciembre de 1933 Franco es nombrado Comandante del II CE y se le encomienda luego una maniobra gigantesca, de profunda penetración en busca del Pilcomayo partiendo de López de Filippi (antiguo Camacho) hoy Mariscal Estigarribia, que no puede concretarse por razones cuya dilucidación no corresponde a este breve resumen biográfico del dinámico Jefe. Del frente de "El Carmen" en donde la Gran Maniobra recordada tuvo su momentánea paralización se le encomienda al Coronel Franco la misión de progresar hacia el Norte dejando una División en el lugar de este sector donde a la sazón se hallaba y cumplir la orden con el resto desarrollando una penosa marcha que dio como resultado la conquista de Picuiba, en la mañana amenazadora del 15 de Agosto de 1934. La brillante campaña iniciada en esta forma dio pié a batallas memorables en las cuales el Coronel Franco se perfila como un soldado completo, activo, disciplinado y valiente, moviendo al General Estigarribia a lanzar su Orden Nº 377 del 30 de Octubre de 1934, ratificado por Decreto del PE Nº 56.147, del 22 de Febrero del año siguiente, por la cual se le concede la Condecoración "Cruz del Chaco", con la siguiente citación: "Como Comandante del II CE condujo a sus tropas durante la ejecución de la difícil comisión encomendádale de Carandayty a Picuiba y de Huyrapitindy a Ingavi, con gran firmeza, obteniendo de sus tropas el máximo rendimiento". Cuando se apagó la voz del cañón y un inmenso silencio llenó los huecos de las selvas y los cañadones, el 14 de junio de 1935, haciendo vibrar el alma de los hombres en muy confusas emociones... Alegría y pena, dicha y llanto... Alegría porque terminaba por fin aquella matanza cruel pero pena, infinita pena, por la multitud de hermanos heridos de gravedad que gemían de dolor en aquellas soledades; de dicha, porque ya pronto se podría volver a sentir el arrullo del hogar lejano y lágrimas varoniles por los 30.000 cadáveres que pronto quedarán atrás... Las tropas del II CE acampaban en Puesto Cazal, muy cerca de la ribera del Parapití, límite arcifinio de nuestra frontera histórica. El día del desfile de la victoria, el pueblo paraguayo apostado en ambas aceras de la Av. Mariscal López, entonces nominada "Colombia" le premió con sus entusiastas aplausos al par de los otros gloriosos defensores de la heredad quienes llegaban cubiertos de polvo y con las huellas profundas dejadas en ellos por la sed, el hambre y el cansancio físico, tras haber ceñido la frente de la patria con una corona sin igual en el mundo. En los días de angustia en que hicieron crisis los más diversos problemas de la postguerra, el Coronel Rafael Franco tuvo participación activa en la política interna del país y considerarlo como el soldado brillante de la segunda epopeya nacional. Discurso pronunciado con ocasión del homenaje que los Jefes y Oficiales del Cuerpo de Ejército de su comando le ofrecieron el 28 de Agosto de 1935 en el Argentina Hotel Camaradas del Ejército: Una fortuna singular me depara la suerte de compartir esta mesa con mis bravos camaradas del Ejército nacional a iniciativa de los dignos Jefes y Oficiales que han combatido a mis órdenes en las rudas jornadas del Chaco. Y ninguna condecoración y ningún estímulo, por cierto, pudieron ser más caros a mi espíritu y llenar más ampliamente de emocionado orgullo mi corazón, que esta fiesta de los bravos y de los fuertes, que en ningún tiempo y en ningún lugar cedieron paso al enemigo y arrebatados por el sublime amor de nuestra tierra, marcharon por el camino de todos los sacrificios a la conquista inmortal de todas las glorias para nuestro pueblo. Vivo y palpitante el recuerde de todos les trances que cruzaron y vencieron, mis oficiales y mis tropas, la historia podrá decir al mundo, fiel a la verdad y a los hechos consumados, que ningún pueblo de la tierra ha superado en ningún tiempo, en valor, en abnegación y en sacrificios, todo cuanto hizo en el curso de esta guerra si soldado paraguayo y el oficial pundonoroso y valiente que lo conducía en las batallas. He de declarar con militar franqueza, como un timbre de honor y de orgullo para nuestro pueblo, que nunca falló en mi comando una operación arriesgada por deficiencias imputables al soldado; que ninguna temeraria operación confiada al valor de las tropas y al denuedo de los oficiales dejó de cumplirse con matemática y terrible precisión; que ningún asalto se vio demorado ni entorpecido por falta de valor o de coraje y ninguna acción dejó de contar con el holocausto consciente de los héroes inmortales de quienes puede gloriase ante el mundo la patria paraguaya. Muchos de nuestros camaradas quedaron en el campo de batalla a custodiar con su sangre y con sus restos gloriosos el fruto inmortal de nuestras victorias, entrando en la eternidad y en la gloria por la puerta reservada a los héroes y a los mártires de la Patria. Otros, que no cayeren, han perdido en la cruenta campaña alguna parte preciosa de su ser y hoy reposan en los hospitales o ambulan por las calles sobre muletas gloriosas, que son la condecoración más alta y esforzada ante la gratitud nacional para el combatiente que ha defendido a su Patria con bravura. El Paraguay nuevo que se levanta sobre el sacrificio del Chaco, no debe olvidar a los vivos ni a los muertos, a los mutilados ni a los enfermos, a los combatientes todos que, en la hora de prueba, estuvieron en su puesto, en las filas del honor y del deber, oponiendo un muro de bronce al invasor. El espíritu de sacrificio, de valor y de patriotismo que ha presidido la Guerra del Chaco y las mil victorias que pregonan la fama del Ejército Nacional, debe brindar a la paz un porvenir de grandeza y de prosperidad a la patria paraguaya y días de felicidad y de tranquilidad para los hijos de este país. Camaradas del Ejército: Estamos de retorno en la paz de nuestros hogares, disfrutando de las satisfacciones honorables que nos tributa con sus aplausos y con su júbilo este gran pueblo paraguayo, héroe total de la gloriosa jornada, que nos ha acompañado sin declinar desde la retaguardia hasta las primeras filas del frente, con su trabajo incansable, con su asistencia, con su estímulo, con su pecho y con su abrazo, en la consumación de nuestras victorias. Como soldados y como ciudadanos, en los puestos que nos señalan el deber, el honor y el patriotismo, debemos seguir montando la guardia de la bandera que ha llegado en una esforzada reivindicación gloriosa hasta las riberas del Parapití y los contrafuertes de Villa Montes, para que en ningún tiempo sufran nuevos menoscabes los derechos de la patria ni se eclipse la justicia de su causa ni se amengüe su soberanía intangible y sagrada. |