Capitán de Artillería Fulgencio Yegros Girola, 29 de Septiembre de 1949. Por Decreto Nº 7.391, se le acuerda la MEDALLA CONMEMORATIVA DE LA VICTORÍA DE BOQUERÓN, en la categoría de MEDALLA DE PLATA, por el abnegado y magnífico esfuerzo con que contribuyó para el triunfo de nuestras armas en la memorable Batalla de Boquerón Ver detalles
Para entender mejor la misión del ejército y evaluar a cabalidad su importancia en el quehacer del gobierno de una nación, es muy importante, conocer su historia, para analizar el escenario de su nacimiento, las peripecias de su desarrollo y la situación actual de su vida institucional. Ver detalles
Por Orden General Nº 36 de fecha 20 de marzo de 1969 fue sustituida la denominación de la Escuela Superior de Guerra por la de Escuela de Comando y Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y luego a Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército (ECEME). Ver detalles
El 4 de julio es el día especialmente señalado para honrar las Glorias de la Artillería Paraguaya, en el Comando de Artillería del Ejército, como Unidad madre del Arma. Ver detalles
Una de la hazañas más grandes de la Guerra del Chaco donde caen rendidas nada más y nada menos la IV y IX Divisiones del poderoso Ejército Boliviano al mando del legendario Coronel Enrique Peñaranda. Ver detalles

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| General Nicolás Delgado Ruíz Díaz |
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![]() Existieron hombres en nuestra patria de quienes hay mucho que decir y aprender. Uno de ellos fue el General Nicolás Delgado, distinguido Jefe de nuestras Fuerzas Armadas, hombre bueno por sobre todo las cosas y soldado eficiente en todos los cargos que desempeñó en su proficua carrera militar. Por estas líneas me propongo trazar ligeramente las múltiples facetas que adornaban a ese personaje un poco olvidado en nuestra historia militar y digno de consideración y respeto, por sus bellas cualidades de soldado y su don de gentes. El Gral. Delgado jamás practicó la violencia, ni fue iracundo con nadie. Comprendió que la verdadera energía es aquella acción suave y firme que él poseía y aplicaba como un don natural de su excelsa personalidad. Tenía un gran control sobre sus nervios y en los momentos más difíciles se lo vio siempre animado de mejor espíritu con su natural modestia y energía cuando era preciso. Nunca decayó en la acción; jamás se complicó con ningún extraviado, ni usurpó cargos al margen de la ley: fue siempre un ejemplo de dignidad para superiores y subordinados. Nació en el antiguo pueblo de Tacuaral -hoy ciudad de Ypacaraí- el 10 de Setiembre de 1892. Fueron sus pades Don Cándido Delgado y Doña Evarista Ruíz Díaz. Fue sobrino nieto de un héroe de la guerra del 65 - 70 contra la Triple Alianza, el General José María Delgado, modesto como él no por eso menos valiente, atributo de los hombres callados y circunspectos. Ingresó al Ejército en 1912, interrumpiendo sus estudios del 4º curso del Colegio Nacional de la Capital que seguía, regularmente. En 1916 como oficial de planta del Colegio Militar y más tarde asistiendo con su uniforme de Teniente 1º en las aulas superiores del Colegio, siguiendo el Bachillerato, con la natural modestia de su gran señorío y por su propia voluntad. Gozó de la confianza del gran educador de nuestro Ejército, General Manlio Schenoni Lugo, confianza que él nunca defraudó. Aparte de ser un soldado leal, fue siempre un estudioso. En el Ejército de Chile cursó estudios de perfeccionamiento, y a su regreso a la patria, comandó el Regimiento de Infantería de Campo Grande, que fue algo así como la Escuela de Infantería del Ejército de entonces. Cursó también la Escuela Superior de Guerra de Francia, en los años 1930-1932, mereciendo el brevet de Estado Mayor de aquel país, y cuya insignia le fue entregada por el Comandante de la Escuela Superior de Guerra, General Hartunc. En los primeros días de Octubre de 1932, se presentó en Boquerón al entonces Coronel José Félix Estigarribia, a quien dio cuenta de las alternativas de su estada en Francia y apurado regresó a la patria para defender su soberanía amenazada. En esos días se organizaba la D 4, cuyo comando le entregó Estigarribia. Todos saben la brillante actuación de Delgado al frente de esta División, integrada por los Regimientos de Infantería 6 "Boquerón", 7 "24 de Mayo" y el Regimiento de Caballería 3 "Coronel Mongelos". La D 4 organizó Delgado y la condujo con acierto, como prueban las acciones de Castillo, Arce y frente a Saavedra. En todas ellas se mostró prudente y efectivo. No sacrificó en vano la vida de sus soldados que lo querían de veras. Estudiaba bien los pormenores del combate; se ubicaba cerca de sus soldados, dando instrucciones acertadas. Tenía autoridad y jamás hizo gala de su capacidad, que realmente la poseía. Tenía un valor personal bien probado, y como todo soldado valiente era sano de cuerpo y alma. En la segunda quincena de Diciembre de 1932, cesó la ofensiva del Primer Cuerpo de Ejército que comandaba Estigarribia, frente al Fortín Saavedra. En la reorganización general del Ejército en campaña, se organizó el "Comansur", cuyo mando asumió el Coronel José Félix Estigarribia, en calidad de Comandante en Jefe del Ejército en campaña, dejando el Primer Cuerpo de Ejército al mando del Cnel. Nicolás Delgado. El Segundo Cuerpo, con asiento en Toledo, a cargo del Coronel Juan B. Ayala. El III Cuerpo de Ejército fue comandado por el Coronel Luis Irrazábal. Estigarribia se instaló en Isla Poí con su Cuartel General. Delgado instaló su PC en el ex fortín Arce, hoy Rodríguez de Francia. Se inició una nueva faz en las operaciones militares del Chaco. El General Hans Kundt emprendió fuertes ofensivas sobre Nanawa, Toledo y frente a las tropas de Delgado en el sector Saavedra y Herrera. Delgado que actuaba con plena confianza de Estigarribia, dispuso la retirada de nuestras tropas de la DI sobre Gondra donde se contuvo la ofensiva boliviana. En el sector Herrera, dispuso una fuerte defensiva con resultados óptimos. Los bolivianos llegaron a capturar el fortín Alihuatá, a fines de Marzo de 1933 y progresó sobre Francia. Delgado consiguió paralizar la progresión, haciendo uso de cuantos efectivos dispuso, entre ellos ordenanzas, rancheros y tropas de servicios auxiliares. A comienzo de Abril de 1933, Delgado bajó a la Capital en uso de una licencia. Estigarribia asume el cargo de "Comanchaco" y Delgado es designado Comandante del Sector Bahía Negra, donde hay indicio de actividad boliviana. Le reemplaza en el Primer Cuerpo de Ejército, el Coronel Gaudioso Núñez. El 21 de Mayo de 1934, después del revés de Cañada Strongest, Delgado fue llamado por Estigarribia, confiándole el Comando del III Cuerpo de Ejército, que se hallaba frente a Ballivián. Se avecinan días de glorias para la patria, y Delgado no estará ausente de la cita. En Noviembre y Diciembre de 1934 se realizan las más estupendas acciones del Ejército del Chaco. En "El Carmen" se rinden 7.000 bolivianos, y Ballivián, la plaza fuerte boliviana cae sin pena ni gloria en poder de las tropas de Delgado. El 8 de Diciembre del mismo año, las tropas de Eugenio Garay conquistan los pozos de agua de Yrendague y el Cuerpo de Ejército de Toro desarticula espectacularmente la ofensiva sobre el flanco derecho del Ejército en campaña y se rinde a nuestras tropas del Segundo Cuerpo de Ejército. En Enero de 1935 nuestro héroe, Nicolás Delgado, con tropas del Tercer Cuerpo de Ejército, obtiene la gran victoria de "Ybybobó". Delgado fue un soldado afortunado en el Chaco. Estigarribia lo distinguió y lo estimuló en su carrera militar. Fueron amigos y congeniaron en las buenas y en las malas. Tenían algo de común: siempre controlaban sus nervios e irradiaban mansedumbre. Ambos tenían la virtud de la ecuanimidad y poseían gran energía. Al final de la guerra Delgado, al frente de las tropas del III Cuerpo de Ejército, participó del desfile de la Victoria, y días después fue nombrado Jefe de Estado Mayor del Comando en Jefe. Siembre cerca de Estigarribia, y esta vez con la misión difícil de afianzar la paz y afirmar la disciplina de un Ejército que acababa de salir victorioso de una penosa guerra. El General Delgado no fue hombre de círculos, ni descendió de, su pedestal de soldado a carta cabal. Fue leal a sus jefes naturales, por eso vivirá en el recuerdo de los auténticos soldados de la patria. Después de la subversión armada del 17 de Febrero de 1936, pasó a retiro, con dignidad y respeto de los revoltosos. Dedicó su tiempo en ser útil a las generaciones venideras escribiendo dos libros documentados sobre la Guerra del Chaco, que constituyen modelo de prolijidad profesional. Trabajó en forma solitaria y deshecho las hablillas de las cosas subalternas de nuestra guerra. En Agosto de 1937 se instaura una nueva situación política en el país. Delgado es llamado nuevamente al seno de las Fuerzas Armadas de la Nación, donde había servido con dignidad y patriotismo. Fue ascendido a General de Brigada ocupó importantes cargos en el gobierno del General Estigarribia, en Agosto de 1939. Fue primero Ministro de Defensa Nacional y luego del Interior. En todos ellos actuó con moderación y acierto, sin hacer daño a nadie, pese al clima de pasiones encontradas. En cualquiera de sus cargos, constituía una verdadera garantía, por su inmensa bondad y por el amor que sentía a sus semejantes. No fue arbitrario ni mandón. Estos vicios él los combatía con valor y decisión. En Febrero de 1940, Estigarribia reorganizó su gabinete y le pidió a Delgado aceptara el cargo de Comandante de las FF.AA. de la Nación. El lo aceptó con subordinación y disciplina, no sin desconocer su delicada misión. En dicha función, el 7 de Setiembre de 1940, le sorprende la trágica muerte de Estigarribia en Aguaí-y, fiel amigo de Estigarribia, experimentó un gran dolor y buscó fuerza en su espíritu para hallar una solución a la crisis producida. El país vivía momentos inciertos y difíciles; surgían las luchas de intereses encontrados y egoístas; abundan los "pocarés'. Nuestro héroe nada tenía que hacer en ese medio de ambiciones subalternas y abandonó el cargo de Comandante en Jefe, acogiéndose a la situación de retiro. Felizmente nadie le molestó y continuó trabajando en sus libros, consultando documentos, en cuyos quehaceres encontró el sosiego y la paz espiritual que pertenece a los hombres buenos. No faltaría una sombra en la vida de este pundonoroso militar. Un mal hombre que gozó de la confianza y consideración de Delgado lo implicó en un supuesto movimiento subversivo, el golpe del 20 de Enero de 1944 Delgado tuvo que tomar el camino del exilio injusto, si bien con la conciencia tranquila de su inocencia. Poco tiempo después por gestiones del General Manlio Schenoni L., se comprobó la falsedad de la imputación y se le autorizó regresar a la Patria. Pero él no había de volver del exilio en vida, sino después de muerto. Un fatal accidente ocurrido en Buenos Aires el 3 de Noviembre de 1947 le arrebató la vida, lejos de su patria amada. Así murió, Nicolás Delgado, el legendario héroe de la Guerra del Chaco, fiel exponente de las virtudes militares. El bondadoso soldado, el ciudadano ejemplar que tantos servicios prestó a la patria seguirá viviendo en el corazón de sus camaradas como un ejemplo de respeto y admiración que se lo merece con justicia. El 11 de Noviembre de 1947, sus restos mortales llegaron a nuestra Capital. Una larga caravana de amigos y camaradas lo condujeron desde el Puerto hasta su última morada, en la Recoleta. El entonces Coronel, luego General Agustín Guggiari, lo despidió al héroe en nombre de las FF.AA. de la Nación a las que tanto sirvió y honró. Sobrevivió a nuestro ejemplar héroe y soldado su abnegada y fiel compañera de todos los tiempos, la distinguida señora, doña Magdalena Jacquet de Delgado y sus tres hijos que recibieron las virtudes del padre. A manera de una clarinada de justicia, elevo a la superioridad la sugestión de que se actualice la pensión del héroe para gozar de ella su fiel y digna viuda. Una sencilla razón de ética reclama del actual gobierno ese acto justiciero, ya que se ha preocupado como el que más en beneficiar a los defensores de nuestro Chaco y a sus legítimos herederos. También la Comuna de Asunción, como la de su pueblo natal, les debe el nombre de una de sus calles, como homenaje a uno de los más meritorios soldados del Chaco y auténtico servidor de la Nación. |